La modificación fijó nuevas alturas máximas, incorporó espacios públicos y actualizó áreas de protección y trazados viales. Académicos de la UdeC valoraron los cambios, pero advirtieron desafíos en materia de expansión urbana, conectividad y conservación de los ecosistemas.
• La segunda modificación del PRC de San Pedro de la Paz estableció nuevos límites de altura, incorporó 258 plazas y siete parques y reconoció áreas de protección natural.
• Académicos de la UdeC valoraron los ajustes, pero advirtieron desafíos en conectividad, expansión urbana, acceso a áreas verdes y conservación de humedales.
• El proceso recibió 155 observaciones ciudadanas, de las cuales 12 fueron acogidas íntegramente y 15 parcialmente.
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La segunda modificación del Plan Regulador Comunal (PRC) de San Pedro de la Paz introdujo cambios en las alturas máximas de edificación, la planificación de áreas verdes y la protección de espacios naturales.
Aunque especialistas de la Universidad de Concepción (UdeC) valoraron algunos de estos ajustes, también advirtieron desafíos para compatibilizar el crecimiento urbano con la conectividad y la conservación ambiental de la comuna.
La modificación fue promulgada mediante un decreto municipal el 19 de octubre de 2026. Su entrada en vigencia quedó sujeta a la publicación de los antecedentes correspondientes, de acuerdo con el procedimiento informado por el municipio.
Entre los cambios se establecieron nuevas alturas máximas en distintos sectores. En Los Canelos, el límite pasó de 45 a 22 metros, mientras que en Michimalonco se fijó en 30 metros.
Para las zonas ZM-2 se estableció una altura máxima de 40 metros, mientras que en las ZM-3 se definieron límites de 27 metros en el sector de calle 1 Norte y de 54 metros junto a la Ruta 160.
La actualización también contempló 258 plazas y siete parques, además de ajustes en las áreas de protección natural y en las zonas expuestas a riesgos, como inundaciones, tsunamis y remociones en masa.
En materia vial, incluyó modificaciones a los trazados previstos en la planificación comunal y cambios orientados a mejorar el acceso a determinados sectores.
La académica del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la UdeC, Xenia Fuster, valoró que se establecieran límites de altura en sectores donde anteriormente existía mayor libertad para construir.
“Me parece que es importante establecer alturas en zonas donde está la altura libre y apostar por una densificación un poco más equilibrada”, señaló.
No obstante, advirtió que el nuevo límite de 22 metros en Los Canelos todavía permitía edificios de aproximadamente ocho o nueve pisos.
Por ello, planteó que la discusión sobre las alturas debía considerar también la capacidad de los servicios urbanos, las condiciones de habitabilidad y los efectos de las nuevas construcciones sobre quienes ya residían en esos sectores.
Entre los aspectos que debían evaluarse mencionó la disponibilidad de infraestructura sanitaria, las sombras proyectadas por los edificios y las condiciones del entorno residencial.
Desde esa perspectiva, sostuvo que la regulación de las alturas no debía analizarse de manera aislada, sino en relación con la capacidad de la comuna para absorber un crecimiento urbano mayor.
Fuster también advirtió sobre la expansión de San Pedro de la Paz hacia el sur, particularmente a lo largo de la Ruta 160, en dirección a Coronel.
Planteó que este crecimiento podía profundizar la dependencia de los desplazamientos hacia Concepción para acceder a empleos, servicios y otras actividades cotidianas.
En ese escenario, apuntó a la necesidad de considerar alternativas de transporte público y una planificación que redujera la dependencia del automóvil, especialmente en una comuna donde los desplazamientos entre sectores residenciales y centros de servicios representaban un desafío.
La modificación del PRC también incorporó áreas de protección vinculadas al Santuario de la Naturaleza Humedal Los Batros-Laguna Grande y al humedal urbano Bayona del Valle. Asimismo, efectuó cambios en la planificación de espacios públicos y parques.
El director del Centro EULA-Chile de la UdeC, Francisco de la Barrera, valoró la incorporación de los ecosistemas naturales a la planificación territorial. “Es un tremendo avance que los ecosistemas naturales puedan contar con grados de protección”, afirmó.
Sin embargo, el reconocimiento de estas áreas en el instrumento de planificación no garantizaba, por sí solo, su conservación efectiva. El alcance de esa protección
también dependía de las normas aplicables a cada espacio y de las medidas de gestión que se desarrollaran posteriormente.
En el caso de las áreas verdes, Fuster advirtió que su incorporación en la planificación debía acompañarse de recursos para su mantención, condiciones de accesibilidad y criterios que respondieran a las características del territorio.
De lo contrario, la existencia de plazas y parques en los documentos de planificación no aseguraba que estos espacios pudieran cumplir adecuadamente su función para la comunidad.
El académico Jorge Félez, del Departamento de Planificación Territorial y Sistemas Urbanos de la Facultad de Ciencias Ambientales de la UdeC, llamó la atención sobre la extensión del área urbana de San Pedro de la Paz y las diferencias territoriales en el acceso a áreas verdes y alternativas de movilidad.
“La configuración del límite urbano de San Pedro de la Paz es muy extensa. Tenemos 7.000 hectáreas asociadas al límite urbano”, señaló.
Félez también apuntó al crecimiento de la urbanización hacia Coronel, a lo largo de la Ruta 160, donde la expansión residencial había generado exigencias para la infraestructura y los servicios.
En ese contexto, planteó que la planificación debía considerar tanto las necesidades de conectividad como los valores ambientales de los sectores incorporados al desarrollo urbano.
El académico también advirtió sobre las presiones que enfrentaban los ecosistemas de la comuna. “Hoy tenemos el humedal Los Batros sujeto a una serie de impactos muy grandes. Además, la Laguna Grande estaba experimentando procesos de floración de blooms algales”, comentó.
Según la Municipalidad de San Pedro de la Paz, durante el proceso de modificación se recibieron 155 observaciones ciudadanas. De ellas, 12 fueron acogidas íntegramente y 15 de manera parcial, mientras que 66 no fueron acogidas. Otras 59 recibieron aclaraciones y tres fueron clasificadas como incomprensibles.
Entre las materias que dieron lugar a modificaciones se encontraron las alturas en sectores como Villa San Pedro, Los Canelos y El Venado, además de precisiones sobre zonas de riesgo, espacios verdes y restricciones comerciales en San Pedro Viejo.
Para Fuster, la participación ciudadana debía evaluarse no solo por el número de observaciones recibidas, sino también por su incidencia en las decisiones finales. En ese sentido, advirtió que las instancias de participación de los instrumentos de planificación no necesariamente tenían carácter vinculante.