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Toda una hazaña: la ardua preparación de las murgas para el Carnaval de Talcahuano

Son las protagonistas indiscutidas de esta fiesta chorera. Sus originales diseños, coloridas vestimentas y dinámicas coreografías dan vida a este festival, alegrando a la comunidad de los distintos barrios por los que realizan su recorrido.

Por: Edgardo Mora 19 de Julio 2026
Fotografía: Foto: cedida

Por Martín González Gatica

Cada 5 de noviembre, Talcahuano conmemora un nuevo año de existencia. En su próximo aniversario, la ciudad puerto cumplirá 262 años desde su fundación; un hito que sus habitantes no dejan pasar así como así, ya que lo celebran en grande.

El Carnaval de la ciudad es la principal festividad que se realiza en la comuna, instancia donde el puerto se viste de gala para festejar esta efeméride. Los principales atractivos de este festival son las murgas, colectivos que a estas alturas ya son considerados patrimonio vivo de la zona. Esta fiesta se lleva a cabo durante cinco días, generalmente a finales de noviembre, y sus inicios datan de 1898 con las históricas Fiestas Primaverales de Talcahuano.

Las murgas son agrupaciones comunitarias compuestas por vecinos de distintos sectores, cerros y barrios de la comuna, tales como Caleta Tumbes, Las Higueras, El Arenal y el Cerro David Fuentes, entre otros vecindarios. Durante todo el año, estas organizaciones ensayan arduamente para representar un concepto original que identifique a su respectivo territorio, lo que personifican mediante diversos y pintorescos trajes confeccionados por ellos mismos.

La puesta en escena incluye a bailarines y bailarinas, personajes alegóricos que saludan y motivan al público durante el trayecto, y un cuerpo de músicos que portan redoblantes, repiques y bombos. La mayoría interpreta canciones clásicas de diversos géneros como el rock, la cumbia y la pachanga, transformándolas en el característico sonido festivalero.

Una de estas comparsas que año tras año participa en el carnaval es la perteneciente al Cerro Buena Vista. A la fecha, sus integrantes han formado una verdadera familia y, con el paso del tiempo, han ido fortaleciendo su identidad cultural.

Esta histórica organización tiene sus orígenes hacia 1958. En primera instancia, todo funcionaba de manera muy rudimentaria: los disfraces que utilizaban los participantes estaban hechos con sacos de harina y materiales reciclables. Con el correr de los años, los procesos de confección y organización se han ido modernizando, lo que queda de manifiesto en la calidad de los trajes y corpóreos.

Foto: Cedida

La Municipalidad de Talcahuano entrega anualmente una subvención de $4 millones a los 12 pasacalles que existen alrededor de la comuna. Este dinero se destina a la compra de materiales para la confección de las vestimentas, renovación de instrumentos y gastos diversos.

Este conjunto cultural es liderado por Katherine Barra, vecina del Cerro Buena Vista, quien idea las coreografías y dirige a las bailarinas y murgueros durante los ensayos que se realizan cada domingo en las calles de este tradicional barrio.

Sus primeros acercamientos con este mundo artístico se los debe a su padre, quien fue uno de los primeros participantes de la agrupación durante la década de 1960. Con el tiempo, se involucró activamente hasta llegar a liderar la murga.

Katherine cuenta que, aunque la subvención que brinda el municipio chorero es de gran ayuda, muchas veces resulta insuficiente para cubrir la totalidad de los costos que demanda el proceso de preparación para el Carnaval de Talcahuano. Por esta razón, cada cierto tiempo deben organizar bingos, eventos a beneficio y platos únicos.

Asimismo, relató cómo es el proceso de confección de los atuendos: “Compramos materiales como pieles, seda, rasos, todo ese tipo de telas, y vamos creando los trajes. También hacemos máscaras de alambre y las soldamos; ahora todo está mejor organizado”.

El trabajo de la agrupación se extiende durante todo el año, con unas breves vacaciones en febrero, y los ensayos se realizan todos los domingos alrededor de las 16:00 horas.

Cerca de 35 personas de diversas edades componen este conjunto. Uno de ellos es Luis Jara Hidalgo, vecino del sector que forma parte de la comparsa desde hace unos tres años. Su labor consiste en dirigir a los músicos y encargarse del silbato.

El artista relató que su experiencia en las murgas ha sido muy significativa y detalló las acciones que realizan para sumar a nuevos interesados al grupo musical y cultural: “Tenemos grupos de WhatsApp y páginas donde podemos incentivar a la gente a que se una, no necesariamente tienen que ser del Cerro Buena Vista. Las redes sociales son el principal canal por el cual hacemos el llamado para que se integren”, señaló.

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