La “Furia Roja” y la “Albiceleste” chocarán desde las 15 horas de este domingo en la final del Mundial 2026.
Si es que el partidazo del tercer lugar entre Francia e Inglaterra servirá de presagio, la final del campeonato deportivo más importante del mundo promete ser toda una obra de arte.
Desde las 15 horas de este domingo, España y Argentina se medirán en una nueva final del Mundial de fútbol, disputado en Estados Unidos, Canadá y México. El cotejo en sí será en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey, el mismo en el que Chile retiró a Messi hace 10 años en la Copa América Centenario.
Un enorme choque de estilos es el que se avecina. Con dos formas de jugar al fútbol diametralmente opuestas pero igual de ambiciosas, ambas selecciones se enfrentarán para definir al nuevo campeón del mundo en un duelo que promete quedar grabado en la historia del fútbol.
La selección española llega al partido decisivo convertida en el equipo más sólido del torneo. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente ha construido su camino con autoridad, apoyado en una propuesta basada en la posesión, presión alta y una circulación de balón que ha desarmado a cada uno de sus rivales. En la fase eliminatoria dejó en el camino a Portugal, Bélgica y Francia, esta última en semifinales con un convincente triunfo por 2-0 que confirmó su candidatura al título.
Gran parte del éxito español pasa por el talento de una generación que combina juventud y experiencia. La creatividad en el mediocampo, la velocidad por las bandas y una defensa que ha mostrado gran solidez han permitido que España llegue a la final con confianza y la sensación de haber alcanzado su mejor versión justo en el momento más importante del campeonato.
Al frente estará una Argentina que buscará defender la corona conseguida cuatro años atrás. Liderados por Lionel Messi, el cuadro trasandino ha demostrado una vez más su capacidad para competir en los momentos decisivos, superando partidos exigentes gracias a su jerarquía, personalidad y experiencia. Con polémica, hay que decirlo, en las rondas eliminatorias eliminó a Egipto, Suiza e Inglaterra, consolidándose como un equipo que sabe sufrir cuando es necesario y golpear en el instante preciso.
La presencia de Lionel Messi, disputando un nuevo partido histórico con la camiseta argentina, añade un componente emocional imposible de ignorar. A sus 39 años continúa siendo el líder futbolístico y anímico de una selección que mezcla figuras consolidadas con una nueva camada de jugadores que han respondido a la exigencia del torneo. El capitán buscará cerrar otra página inolvidable en una carrera que ya figura entre las más grandes de todos los tiempos. Además, por si fuera poco, el que para muchos es el mejor jugador que haya pateado un balón puede cerrar su historia como el máximo goleador de todos los mundiales, además de la bota de oro actual. Para destronar a un tal Kylian Mbappé, deberá anotar mínimo tres veces.
Desde el punto de vista táctico, el encuentro plantea un atractivo choque de estilos. España intentará monopolizar la posesión, imponer un ritmo alto y desgastar a su rival mediante largas secuencias de pases. Argentina, en cambio, apostará por su intensidad, el roce, raspar al rival, la fortaleza en los duelos individuales y la velocidad para atacar los espacios cuando recupere el balón. El mediocampo aparece como el sector donde podría definirse buena parte del partido, ya que quien logre controlar esa zona tendrá mayores opciones de imponer sus condiciones. Es ahí donde la figura del capitán español, Rodrigo, es esencial. El volante del Manchester City, Balón de Oro anterior al actual (Ousmane Dembelé) es el lider de pases del torneo, con un total de 694 correctos.
Además del aspecto futbolístico, la final representa un enfrentamiento entre dos campeones continentales que llegan respaldados por un proceso exitoso y por planteles repletos de talento. España busca conquistar su segundo Mundial y confirmar el renacer de una generación llamada a marcar época. Argentina, por su parte, quiere revalidar el título y seguir ampliando la que quizás es la etapa más laureada de su historia.
Todo está preparado para un desenlace de alto nivel. Dos selecciones acostumbradas a competir por los grandes títulos, dos formas distintas de entender el juego y un solo objetivo: levantar la Copa del Mundo. El escenario está listo para una final que promete emociones de principio a fin y que definirá al nuevo rey del fútbol mundial.