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Con nueva terapia Traumatológico busca eliminar dolor crónico

El tratamiento es indicado para personas con artrosis, especialmente, de rodilla, cadera, hombro y columna. Nueve pacientes ya han sido sometidos al procedimiento.

Por: Ximena Valenzuela | 13 de Junio 2018
Fotografía: Gentileza Traumotológico Concepción.

Según el último análisis de la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor (Ached), en el país la prevalencia del dolor crónico, no oncológico, alcanza el 32% de la población, es decir, más de cinco millones de personas cada día sienten dolor.

De ahí la importancia de contar con nuevos procedimientos que ayuden a a mejorar la calidad de vida de los afectados y retomar actividades mermadas producto del padecimiento. Por eso, el Hospital Traumatológico de Concepción está realizando la llamada Ablación por Radiofrecuencia Refrigerada (ARR), que quema el nervio que produce dolor.

De hecho, recientemente en el centro hospitalario realizaron una jornada de actualización de técnica para el manejo del dolor crónico, en la que participó el español Ricardo Vallejos, anestesista dedicado a la ARR, quien explicó que la radiofrecuencia es usada desde los años 60’, pero que la nueva, al ser refrigerada destruye mayor parte del nervio, lo que alivia el dolor durante mucho tiempo.

Osvaldo Gaete, director del Hospital Traumatológico, dijo que el centro está abierto a desarrollar nuevas técnicas para la mejoría de los pacientes. “Somos pioneros en el sistema público en ARR en zonas con dolor articular por artrosis y para personas con prótesis que quedan con dolor después de la cirugía”.

Germán Acuña, anestesiólogo que realiza el procedimiento en el Traumatológico, detalló que se destruye el nervio, esencialmente sensitivo, puede ser usado en rodilla, cadera y hombro, ya sea por razones médicas o quirúrgicas. “Puede quedar con dolor tolerable, poco dolor o sin dolor por períodos de hasta dos años”.

Una de las beneficiarias del proyecto piloto fue Gacilda Troncoso, de 69 años, que por años sufrió dolores referidos de una artrosis de cadera y rodilla. “Agradezco llegar a las manos del doctor Acuña antes no tenía ganas ni de respirar, ni vivir, no podía ni comer del dolor (…) es un cambio de vida, el dolor no ha disminuido por completo, pero sí bastante”, dijo.

La técnica

Un equipo multidisplicinario realiza el procedimiento, pues según Acuña, es necesario de expertos, ya que el dolor crónico tiene, al menos, dos componentes: uno es la causa del dolor como la artrosis de rodilla y cadera, entre otros, y la otra parte, “es cómo el sistema de conducción del dolor, desde la zona del dolor hasta el cerebro también se enferma, favoreciendo la conducción de este y hace que en zonas que no existía aparezca”.

La técnica, que se puede realizar las veces que sea necesario, implica dos etapas: primero un bloqueo diagnóstico, es decir, una inyección de anestésicos en los nervios involucrados. Dicha fase es crucial porque si el paciente siente alivio en 50% o más es candidato a la ARR, sino se debe seguir buscando la causa.

La segunda fase se realiza, de manera planificada, en pabellón porque se deben colocar agujas más grandes y pesadas. “Hay que hacer un campo quirúrgico que sujete todo para que no se mueva, poner anestesia para la piel y en el nervio para que no duela al momento de quemar. Se procede con la máquina a provocar las ondas de radio que van a destruir el nervio. Esto dura de dos a tres minutos por cada nervio, cerca de 30 minutos por articulación”.

Actualmente, para manejar el dolor más complejo se pueden instalar, según explicó Acuña, catéteres intratecales en el líquido donde flota la médula espinal, dispositivos automáticos que van entregando morfina en forma permanente y también electrodos para el enmudecimiento del transporte del dolor, pero antes de ocuparlos está la ARR.

Hasta el momento, la nueva técnica que está en Concepción ha sido usada en nueve pacientes, cuatro de Cañete y el resto del Traumatológico, con excelentes resultados.

El procedimiento, que no es adecuado para pacientes con marcapasos, tiene en el sistema privado un costo cercano a los $3 millones, sin embargo, en el Traumatológico, dependiendo del tramo de Fonasa el costo es cero.

Vallejos recalcó que la técnica se está utilizando para muchas patologías: “dolor por artritis de la espina dorsal, en particular a nivel cervical, lumbar, a nivel de las sacro ilíaca. El mayor ímpetu en los últimos años es el uso en pacientes con dolor severo de rodilla por osteoartritis, pero también en otros después de un reemplazo total de rodilla”.

Últimamente, según detalló, se está también utilizando la ARR en dolores de cadera, especialmente, en pacientes que tienen muchas co-morbilidades, para prevenir que puedan tener un manejo quirúrgico, y recalcó que el trabajo del Traumatológico es de primer nivel.

Mejora anímica

Acuña, quien además es presidente regional del Colegio Médico, explicó que la técnica no sólo cambia la calidad de vida de los pacientes en términos de movilidad, sino que también su manera de relacionarse con el mundo.

“Cuando el dolor se perpetúa la cascada hormonal disminuye, se cambia por una triada casi constante de depresión, irascibilidad e insomnio. Los pacientes con dolor crónico sufren mucho porque como no andan agitados ni con taquicardia, como sucede en un episodio de dolor agudo, la gente dice: no es para tanto, no tiene cara de dolor, tiene cada de pena. Es muy complejo porque a veces las familias no les creen y los pacientes no quieren salir ni hacer nada. Uno comprueba el cambio cuando hace tratamientos definitivos”.

Gacilda Troncoso recordó que antes del procedimiento había entrado en depresión y no dormía del dolor. Ahora, siente que está cada día mejor.

Angela Padilla, hija de Gacilda, comentó que la técnica aplicada en su madre le ha dado un mayor grado de autonomía, a pesar que mantiene un poco de dolor, pero no al extremo que tenía antes. “Empezamos administrándole Tramadol, Pregabalina y después estábamos con Morfina y parches (…), pero muchos le generaban vómitos y se sentía mal. Ahora ha evolucionado considerablemente”, comentó.

Agregó que es un tratamiento muy recomendable “porque mi madre sólo pedía morirse, no quería nada, incluso, le pedía al doctor que le cortara la pierna que le dolía (…). Ahora, todo cambió y esperamos que el alivio del dolor se mantenga por mucho tiempo. Yo creo que mi mamá le debe como la vida al doctor, es un cambio completo”.

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