“Metales vivos; Joyas de los bosques azules” cruza la investigación en biología marina con la joyería para generar conocimiento tangible sobre el huiro flotador y paisajes submarinos.
Recorriendo una playa cercana a Concepción hace un par de años, Valeria Veloz se encontró con ejemplares de un alga grande de tonos marrones. Y se encantó. Era huiro flotador, del grupo de las macroalgas pardas que forman bosques submarinos, presente a lo largo de Chile, y un símbolo del patrimonio natural y sociocultural en zonas costeras de Biobío.
“¡Qué hermosa su textura!, quiero pasarla a una joya, ¿cómo lo hago?”, pensó la profesora de historia de profesión y joyera de oficio.
Con esa inquietud se abrió un proceso, primero personal y luego colaborativo, de exploración, descubrimiento y creación, que hoy se consolida con “Metales vivos; Joyas de los bosques azules”, una iniciativa que une ciencia con arte en el propósito de sensibilizar a la comunidad local sobre los vitales paisajes submarinos a través de la joyería contemporánea.
Los bosques submarinos cumplen diversos roles elementales para la vida en el planeta y bienestar de las personas, también forman parte de la historia e identidad de territorios. Aunque muchas veces permanecen invisibles y/o desconocidos para una parte importante de la población, y cada vez son más frágiles ante amenazas como la explotación y el cambio climático.
Ante ese escenario emergente este proyecto pionero en la Región del Biobío, financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Fondart Regional de Creación Artística 2026, y desarrollado por un equipo que lidera Valeria Veloz e integran los joyeros Karina Torres y Fabián Fuentes, y las biólogas marinas Paula Mendoza y Luisa Saavedra, quienes trabajan para la restauración y preservación de los bosques de huiro en Biobío.
“El objetivo es visibilizar un ecosistema que permanece oculto bajo el agua a través de un enfoque multidisciplinario, donde convergen el conocimiento científico y la creación artística. Buscamos que, mediante la joyería, las personas puedan apreciar la riqueza y complejidad de los bosques de huiro, convirtiendo estas piezas en un medio para transmitir la inmensa belleza y la urgencia de proteger estos ecosistemas”, sostiene Valeria Veloz.
“Metales Vivos; Joyas de los bosques azules” creará una colección única de 10 obras en cobre, bronce y plata que interpretan las texturas y características del huiro y los ecosistemas submarinos. La creación se sustenta en la técnica de cera perdida, método antiguo que permite copiar objetos de forma fidedigna y crear piezas de metal con muchos detalles.
Valeria Veloz cuenta que el proyecto, de un año de ejecución hasta marzo de 2027, se estructura con distintas tareas que incluyen exploración en terreno de distintas zonas costeras del Biobío, aprendizaje desde los ecosistemas, procesos de creación en taller y la exhibición de las creaciones, que se han ido abordando en distintas etapas.
La primera fue de investigación teórica y práctica, partiendo con talleres de las biólogas marinas para abordar diversos aspectos de las algas y los bosques, y luego buceos en Chome y Punta de Parra para explorar y conocer los bosques de huiro.
Luego se dio paso al diseño y ahora se está en producción de las piezas, para cerrar con las muestras. “Las joyas se van exhibir en varios lugares de la Región desde diciembre de 2026 hasta marzo de 2027, como la Feria del Buen Vivir que será en el Foro de la Universidad de Concepción, el restorán de las algueras de Coliumo, y el Parque Pedro del Río Zañartu en Hualpén”, adelanta.
La convicción de la creadora y del equipo es que el cruce entre la biología marina y la ciencia con la joyería y saberes tradicionales, permite llevar el conocimiento sobre el ecosistema marino a un lenguaje tangible como es un objeto concreto y ancestral como una joya, generando nuevas formas de valoración, comprensión y conexión con el entorno y patrimonio natural.