El proyecto une a estudiantes de Química Ambiental y docentes de la Ucsc con la Red de Humedales del Biobío, con apoyo de vecinos.
Para vincular los conocimientos adquiridos en el aula y laboratorio con las necesidades reales del territorio, y contribuir con evidencias de impacto, estudiantes de Química Ambiental de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc) investigarán la calidad del agua del Humedal Rayencura, valioso ecosistema ubicado en el sector de Talcamávida.
La iniciativa se realiza bajo la metodología de Aprendizaje+Servicio (A+S), y contempla un trabajo colaborativo entre estudiantes y docentes de la Facultad de Ciencias Ucsc con la Red de Humedales del Biobío, además de apoyo de vecinos del lugar.
Gonzalo Alvear, presidente del Comité encargado de la recuperación y restauración del Humedal Rayencura, relevó el fuerte vínculo histórico de la comunidad con Rayencura, y su importancia para el territorio.
Antes de su reconocimiento como humedal urbano, el lugar funcionaba como balneario y era utilizado tanto por habitantes del sector como visitantes, constituyéndose como un espacio relacionado con la actividad turística y económica de la localidad.
Con los años, la comunidad comenzó a observar transformaciones en este ecosistema. Por ejemplo, en el periodo de pandemia, se observó mayor presencia de flora y fauna, hasta que en 2021 fue declarado humedal urbano.
En este sentido, resaltó que el desarrollo de estudios científicos y la vinculación con la academia, incluyendo futuros profesionales y científicos, representa un crucial aporte para la comunidad y el ecosistema, mientras para que las nuevas generaciones adquieran experiencia práctica, conectada y pertinente a las necesidades reales del territorio.
“Diagnóstico Fisicoquímico del Humedal Rayencura: Una Experiencia de Aprendizaje+Servicio en Química del Agua” se titula el proyecto ejecutado junto a las académicas Francisca Valenzuela y Emma Cascales.
Este estudio permitirá determinar parámetros fundamentales utilizados para evaluar la calidad del agua para la conservar la vida acuática, y entregar la información para aplicar en el cuidado y preservación de este sitio declarado como humedal urbano.
El trabajo comenzó formalmente a fines de agosto, y contempla actividades durante todo el semestre, incluyendo desde muestreo y registro de datos, hasta presentación de los resultados obtenidos.