Concepción y Biobío lideran en Chile en donación altruista de sangre, y un solo donante puede salvar hasta tres vidas.
Por mucho que han avanzado la ciencia y medicina, hay un soporte de terapias vitales que no tiene sustituto artificial y se debe proveer de forma urgente, masiva y permanente: la sangre.
Sólo las personas pueden donar este tejido rojo líquido para garantizar la atención oportuna a quien requiere transfusión y no tiene otra alterativa terapéutica para cuidar su salud y vida. Y desde una donación se pueden salvar varias vidas, y una persona sana puede donar varias veces al año.
“Una gota de humanidad. Dona sangre. Salva vidas” es el lema del Día Mundial del Donante de Sangre 2026, campaña anual que lidera la Organización Mundial de la Salud (OMS) para relevar el acto e incentivar la donación como un gesto social habitual que permita mantener un stock óptimo y seguro del soporte vital y reducir la necesidad crítica de donación de reposición o familiar.
Y a nivel local se necesitan a diario más de 300 donantes y las cifras del Centro de Sangre de Concepción (CSC) confirman que la comunidad regional es líder y ejemplo nacional del altruismo. En 2025, Concepción tuvo 85% de donación altruista para cubrir la demanda, la proporción más alta del país, y la Región registró 65%, superando el promedio nacional de 38%.
El doctor Miguel Ángel Muñoz, director del CSC, destaca que las cifras son resultado de estrategias que se han implementado a través de los años y miran a la meta sanitaria para 2030 de lograr un sistema basado 100% en donación altruista, como establecer las Casas del Donante e implementar colectas móviles en universidades y otros espacios comunitarios.
“Nuestro modelo ha permitido disminuir progresivamente la donación por reposición o familiar, reduciendo la presión sobre las familias de pacientes que requieren transfusiones y fortaleciendo un sistema más seguro, solidario y sostenible”, manifiesta.
Al respecto, expone que “contar con donantes altruistas, y repetidos sobre todo, permite regular la cantidad de donaciones y mantener el stock necesario para que podamos dar satisfacción a los hospitales. Por eso nuestro desafío es seguir potenciando la donación altruista y repetida”.
El CSC, el primero de Chile que se fundó el 2000, es núcleo de la Macrored Sur de Medicina Transfusional que se extiende de Curicó en la Región del Maule a Victoria en La Araucanía, y requiere a diario de 320 a 360 donaciones que analiza, procesa y distribuye a 35 establecimientos de salud públicos y privados.
En 2025 recibió más de 40 mil donaciones en Biobío, y en Concepción fueron más de 22 mil, y cerca de 62% se obtienen en Casas del Donante y 38% en colectas móviles. Y el HGBB es el que más necesita al año en la Macrored Sur.
Donar sangre es indispensable para que funcione la red asistencial y salud pública, proveyendo un soporte terapéutico en múltiples situaciones complejas, de riesgo vital y muchas veces emergentes. Por eso existe una necesidad crítica y habitual de donaciones para brindar transfusiones requeridas de forma oportuna y segura.
Cada día hay pacientes que enfrentan cirugías complejas, tratamientos oncológicos, trasplantes, accidentes o emergencias médicas que requieren terapia transfusional y no tienen otra alternativa terapéutica para prevenir complicaciones y mortalidad, explica Eric Jara, tecnólogo médico de la Unidad de Medicina Transfusional (UMT) del Hospital Dr. Guillermo Grant Benavente (HGGB) y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción (UdeC).
“Las transfusiones principalmente se utilizan como parte del manejo cuando la patología provoca en el paciente anemia sintomática, hemorragia por carencia de plaquetas y/o déficit de factores de la coagulación”, precisa.
Desde allí explica que cada donación se divide en tres y hasta cuatro componentes: glóbulos rojos, plaquetas, plasma y crioprecipitado. Los dos primeros son los que más se requieren.
Y cada componente tiene un uso específico, por eso se dice que una donación salva tres vidas y hasta cuatro vidas, y también duraciones más o menos acotadas. En específico, los glóbulos rojos se pueden conservar máximo 42 días y las plaquetas duran sólo 5 días, mientras el plasma congelado puede conservarse hasta por un año.
Son múltiples las razones que permiten argumentar por qué la donación altruista debe ser el sustento de toda la demanda de componentes sanguíneos del CSC y de nuestro sistema sanitario, como del mundo según plantea la OMS.
“La persona que dona debe sentirse bien, relajada, con tiempo. El donante altruista dona de manera espontánea, voluntaria, sin presión y muchas veces lo hacen regularmente, por lo que conoce los requisitos y el proceso, se programa y relaja, a diferencia del donante de reposición o familiar que lo hacen con presión”, resume el director del CSC, doctor Miguel Ángel Muñoz.
El acto de donar no implica riesgos para la persona que dona, el proceso es seguro, pero la presión puede gatillar estrés, malestares y hasta omisiones de patologías o conductas de riesgo, si bien toda donación es rigurosamente analizada, según aclara el tecnólogo médico del UMT-HGGB y académico UdeC Eric Jara, quien ha participado en investigaciones que han indagado en la donación de sangre altruista a nivel local.
Por eso se considera más segura la donación altruista y aún más si es fidelizada y regular, porque ante un buen estado de salud se pueden donar varias veces al año cada cierta cantidad de meses.
En esa línea, también releva que contar con una población de donantes altruistas y regulares permite mantener un stock estable y predecible de componentes sanguíneos.
En específico, destaca entre las características valiosas del donante altruista y regular que “está consciente de la necesidad de hemocomponentes; presenta motivación interna y no por presión social o externa en el acto de donar que realiza por empatía, responsabilidad social, o porque le pasó algo cercano; y conoce muy bien los requisitos para donar y los de autoexclusión, brindando información honesta”.
Ante ello se considera que el mayor reto para aumentar la donación altruista y regular, es decir aumentar quienes donan voluntariamente por primera vez y se transformen en donantes repetidos, es sobre todo cultural y social.
El investigador menciona que la base está en implementar estrategias o campañas de difusión de información, educación y sensibilización pertinentes a distintos contextos socioculturales que permitan erradicar mitos que persistan sobre la donación de sangre e incentivar el hábito.
Al respecto Jara sostiene que “es de vital importancia que tanto la promoción como la captación del donante jueguen un papel fundamental en la política pública de salud, que debe ser pertinente con las dimensiones socioculturales de las comunidades donde se encuentra el donante de sangre, además de asegurar el stock, promover estilos de vida saludables, la participación social y la cooperación”.
Tener entre 18 y 70 años, pesar más de 50 kilos y estar en buen estado de salud son los requisitos básicos para donar sangre.
Las personas interesadas pueden acercarse de lunes a viernes a las Casas del Donante de Concepción que se encuentran en Enrique Molina #45 en el Barrio Universitario o en Barros Arana #1111 en el centro penquista, además hay puntos en el HGGB y Hospital Las Higueras, y regularmente se realizan colectas móviles en espacios públicos.
Y se pueden canalizar consultas y agendar hora al escribir por Instagram en @donasangre_concepcion o al Whatsapp +56944220132 o llamar al 41 272 3928.
El Día Mundial del Donante de Sangre busca reconocer a las personas que destacan por comprometerse con la donación y en ese contexto es que el CSC este año ha decidido resaltar la fidelidad de la pareja que conforman Constanza Carrasco y Jorge Novoa, de 25 y 26 años, respectivamente.
La joven suma 10 donaciones, la más reciente fue su primera donación de plaquetas o aféresis.
Sobre su experiencia, cuenta que “comencé a donar sangre cuando estudiaba en la universidad. Me motivaba mucho poder ayudar a los demás, especialmente por la carrera que estudiaba, Enfermería. Me siento muy feliz de poder hacer esto, sobre todo de manera altruista”.
Mientras el joven tiene ocho donaciones de sangre y recientemente también donó plaquetas, quien expone que Constanza fue quien le motivó a donar cuando eran universitarios y desde entonces ha continuado como acción habitual.