Señora Directora:
El recuerdo, intenso y afectuoso, que provoca la partida del hombre de bien y académico distinguido, Hernán Molina Guaita (Curicó, 1932; Concepción, 2020), ha recorrido los sentimientos de quienes conocimos sus muchos dones.
Formado en la Facultad de Derecho de la U. de Chile, donde se licenció con honores y fue el autor de la notable Memoria de Prueba, “Doctrinas Contemporáneas en la interpretación de la ley” (Editorial Universitaria, 1955), su firme vocación docente lo atrajo hacia la Universidad de Concepción, a la cual se incorporó, luego de un concurso de antecedentes y pruebas.
Así, desde 1966 perteneció al Departamento de Derecho Público de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Y formó parte de la generación que también integraron, entre otros, los profesores Mario Cerda Medina, Sergio Galaz Ulloa, Manuel Sanhueza Cruz, Álvaro Troncoso Larronde, Tarcisio Oviedo Soto, Adolfo Veloso Figueroa y Carlos Rosales Valverde.
Siempre ponderado y de profunda versación en el Derecho Político y Constitucional, su brillo docente estuvo asociado a su condición de partícipe de la escuela francesa del derecho público, así concretado en sus enseñanzas, conferencias, libros y numerosas otras publicaciones. Así lo hizo en sus 46 años como profesor universitario.
Pero, a la vez, y asociada a su rigurosa formación académica, se le reconoció por su corrección, sencillez y afabilidad de trato, practicado con todos por igual. Así, en sus clases, profundas y formativas, y en cualquiera de sus actividades, estuvo siempre el hombre sabio y bondadoso.
Además, fue músico y por varios años violinista la Orquesta de Cámara de la Universidad de Concepción. También hombre de amistades, sinceras y duraderas; tuvo la capacidad de dar el buen consejo y el don de la tolerancia. Finos y característicos rasgos que ennoblecieron su espíritu.
Y, por cierto, en su grata vida familiar, que formó junto con la educadora Doris Urrutia, de cuya prematura partida nunca pudo consolarse del todo. Igualmente, parte central de su existencia la encontró en su formación religiosa, unida a la práctica constante de la fe.
En fin, Hernán Molina Guaita todo lo hizo con la seriedad, modestia y bondad que dan la sabiduría. Y así siguió haciéndolo en el tiempo de su retiro, durante el cual contó con el aprecio y recuerdo que todos le brindaron. La “hermana muerte” le fue bondadosa y le llegó en su seguro hogar y durante su tranquilo sueño.
Las circunstancias actuales no posibilitaron rendirle los homenajes que mucho merecía y que habrían contribuido a acompañar a los suyos, manifestándoles nuestro aprecio. Por eso es que la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción, sus autoridades e integrantes; y también la actual generación académica del Departamento de Derecho Público: Fabián Huepe, Marcelo San Martín, José Bidart, Ester Inostroza, Carlos Maturana, Baltazar Morales, Paulina Astroza, Amaya Alves, Ximena Gauché, ,Francisco Santibáñez, Erwin Eschmann y Juan A. Álvarez., hemos querido manifestar el gran afecto, pesar y esperanza por nuestro querido amigo y profesor.
Sergio Carrasco D.