Muchos elogios ganó la selección femenina de fútbol por su participación en el Mundial de Francia, pero el tema no puede morir ahí. Hay muchas instancias que se están abriendo para el deporte femenino, después de años de silencio.
Con esa ética dominando, proyectamos un peligroso ciudadano del futuro: poco empático e intolerante, y proclive a ser presa fácil de discursos dogmáticos.