Idealismo y realismo conviven en la existencia de las sociedades y de las personas, como lo refleja la gran novela de Cervantes, espejo de la vida humana. Don Quijote es idealista; Sancho Panza, realista. En la política, parte importante de la actividad humana, también conviven idealismo y realismo, tal vez más que en ninguna otra.
El ejercicio de la participación política fue hasta hace unos meses un bastión de esperanza para la mayoría de la población, esa que se agolpó en cada avenida de nuestro país.
Olvidados detrás de esos titulares y galardones, se encuentra un grupo de personas que nos permite estudiar el Universo como nunca antes: los ingenieros y técnicos.
n tiempos de selfies y en la era del Instagram, coludidos por la tecnología del reconocimiento facial y el control de masas, las máscaras de hoy nos revelan a una sociedad mercantilizada, consecuencia de la brutal, abusiva y sistemática sumisión… esa es la verdadera peste.