Ese Chile sin voz, que parece ausente en medio de un clima de radicalidad y polarización es al que le corresponde ponerse de pie y en marcha el día 26.
Hoy enfrentamos un déficit imprevisto, que pone en riesgo la sostenibilidad del Hogar de Cristo.
Somos muchos también los que conociendo el problema “nos hacemos los lesos”, y en nuestra apatía podemos convertirnos en cómplices o incluso responsables del problema.
En una actitud bastante paternalista se intenta justificar, y no sólo comprender, estas conductas disruptivas que lesionan o ponen en riesgo a otros.