Esta ley nos brinda una oportunidad como país, para dejar de lado el personalismo, la división y la polarización, llevándonos a enfrentar esta cruel y terrible enfermedad.
Como región debemos valorar esta postura digna y respaldar con nuestros actos, siendo responsables de cuidarnos unos a otros y esperamos sea un paso indicativo de lo que debe ser un gobierno regional descentralizado.
Mientras en muchos países del mundo se debaten planes para la pospandemia, en Chile el camino está diseñado y fue producto de la lucha de un pueblo y es el Plebiscito de octubre y luego la Constituyente. Ni siquiera el socialtartufismo político desviará a los chilenos y chilenas en su camino hacia una sociedad más justa y solidaria.
Surge de manera natural la pregunta: ¿quién gobierna o quién maneja la billetera y los acuerdos e intereses económicos? ¿Quién ejerce la política dentro de la caja institucional o quiénes se van por fuera de ella?