Conocer y estudiar estas experiencias tiene relevancia, puesto que nos entregan dos lecciones: la necesidad de generar acuerdos amplios que involucren a todos los sectores, y la posibilidad de compatibilizar lo que en Chile parece imposible, a saber, la relación entre libertad e igualdad.
Como ya se indicó en el último reporte ONU, para hacer las paces con la naturaleza las vías de solución están disponibles. Para ello necesitamos voluntad, recursos y educación, además de una verdadera preocupación por mejorar el ambiente.
Avanzar en paz y prosperidad desde una mayor cohesión social requiere de preservar aquella institucionalidad que ha hecho posible el progreso expectante del Chile de las últimas décadas y de una profunda modernización del Estado que nos permita combatir la desigualdad desde una redistribución eficiente.
Relevante resulta en este punto destacar la sentencia del Segundo Juzgado de Familia de Santiago, pronunciada por la jueza Macarena Rebolledo, galardonada recientemente con el primer lugar en el concurso nacional de sentencias con perspectiva de género pues, a través de la misma se reconoció la relación filial de un menor respecto de sus dos madres.