Parece imprescindible dar paso a la formación de un centro político amplio de profundas convicciones democráticas, dialogante y colaborativo.
Sus vidas nos llaman a no olvidar lo que hicieron por sus congéneres y nos refuerzan en nuestra propuesta para una nueva Constitución de Chile el reemplazo del lema nacional que hoy está en nuestro Escudo Nacional “Por la razón o la fuerza”, por uno mucho más empático y a la altura de nuestros tiempos: “Por la fuerza de la razón”.
Durante siglos, se ha impuesto la tendencia de asignar las jefaturas al género masculino. De hecho, solo un 38% de las mujeres logra obtener un puesto de responsabilidad. A pesar de la igualdad en experiencia y capacidades, la desigualdad persiste al momento de escoger a un hombre o una mujer para ocupar un cargo.
Es inaceptable que en nuestro país los derechos de miles de niños, niñas y adolescentes sean vulnerados por la pobreza.
Es tiempo que nuestras instituciones democráticas, la convención constitucional y el futuro gobierno, pongan la inteligencia, el conocimiento y la voluntad política al servicio de la elaboración de normas, leyes, políticas públicas y programas de gestión del agua, que impulsen a la industria forestal a actuar con responsabilidad social y sentido de país.
Sin duda, y a pesar de la pena de su partida, que por lo demás constituye una gran pérdida para la protección ambiental del planeta, no solo nos queda el honor de haberlo conocido, sino que también su gran legado, que servirá para promover la conservación de la naturaleza como un bien común.