Dotar de más espacios verdes a nuestras áreas urbanas nos ayudará a combatir la contaminación atmosférica, pero además implica una notable contribución a mejorar la salud mental de la población, tan deteriorada después de los dos años de enclaustramiento que vivimos debido a la pandemia.
A pesar de que, en los últimos años, las políticas públicas para abordar las vejeces en Chile han progresado, la verdad es que la inclusión y protección de las personas mayores no solo depende del Estado, sino que también a la población en general.
Procesos como la primera elección democrática de gobernadores regionales, el traspaso de competencias desde los ministerios a los gobiernos regionales y la propuesta de la Convención Constitucional, que plantea el establecimiento de un Estado regional, son algunas de las señales que dan cuenta de la fuerza que ha tomado esta materia en Chile.
En nuestro diálogo constante con la institucionalidad del país, hemos entregado en los últimos años propuestas a corto, mediano y largo plazo, que lamentablemente no han sido consideradas.