Bajo el escenario actual y el riesgo en que se encuentra el Biobío, y gran parte del país, podría ser clave aumentar las herramientas de prevención con una normativa actualizada para disminuir el peligro.
La participación de entidades civiles, aquellas relacionadas con grupos de representación toman protagonismo y más todavía cuando esto responde a una agenda relacionada con políticas públicas.
Sin duda, es importante que se releve a los territorios donde viven millones de chilenos y chilenas distribuidos más allá de la Región Metropolitana.
Lo primero, en cuanto a derribar estigmas. Segundo, en que se mantenga de manera más sostenida en el debate público; y tercero, que sea un tema totalmente central de las políticas públicas.
Para una región como la del Biobío, este nuevo marco abre la oportunidad de retomar su vocación productiva con mayor certeza.