Delicadas o voluptuosas, sarcásticas o ingenuas, tímidas o desinhibidas: así podían ser las mujeres nacidas de la pluma de René Ríos Boettiger, Pepo. Sus trazos y colores resaltaban esa esencia femenina que hizo suspirar a nuestros padres y abuelos que leían el humor casi blanco y de suave erotismo de las revistas Pobre Diablo, Cancán o El Pingüino.