El sistema regional de salud ha estado funcionando al límite hace meses. Según cifras del Ministerio de Salud, desde comienzos de año hay una ocupación del 89% al menos, y que se ha agravado hoy, en que la cifra bordea el 95%. Como la situación es similar en el resto del país, hay cada vez menos posibilidades de trasladar pacientes a otras regiones y se acerca el momento del que nadie quiere hablar: un escenario sin camas críticas, en que hay que definir qué pacientes pueden recibir tratamiento, y los que no.
Es una vergüenza nacional que ni las policías, la fiscalía, los sistemas de salud, educación, protección, sean capaces de impedir estos crímenes monstruosos. Por eso pedimos basta de palabras y pasemos del dicho al hecho para proteger los derechos de las más postergadas de todas.
¿Cuál sería entonces el potencial deseable y factible de la relación birregional? No se sabe. ¿Estarían los líderes de las dos regiones dispuestos a poner recursos adicionales significativos para fomentar la relación birregional?
El beneficio cubre a todas y todos los estudiantes de pre y postgrado que con el visto bueno del Comité de Crisis realizan actividades académicas presenciales.
Las normas sobre derecho indígena en Chile son eminentemente ruralistas y asistencialistas, no consideran el derecho a la identidad cultural de modo efectivo, ni la posibilidad que éste sea ejercido en zonas urbanas.
El proyecto de Ley incorpora Neuroderechos, tales como el derecho a la privacidad mental, a la integridad psíquica, a la capacidad de decisión, a la igualdad frente a las tecnologías de neuroaumentación y a la protección contra sesgos.