Opinión

Voces ancestrales para horizontes plurales

Por: Diario Concepción 05 de Septiembre 2026
Fotografía: Cedida

Cada 5 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Mujer Indígena, establecido en 1983 en homenaje a Bartolina Sisa, dirigente indígena Aymara, ejecutada en 1782 por su papel en la resistencia indígena contra el dominio español. Esta conmemoración también nos permite reflexionar sobre las normas jurídicas vigentes y las instituciones políticas que definen el devenir de las mujeres y niñas indígenas en Chile.

De acuerdo con el Censo 2024, la mayor parte de los indígenas en Chile son mujeres, más de un millón de voces predominantemente Mapuche, Aymara y Diaguita.
Uno de los desafíos para lograr un horizonte verdaderamente plural y equitativo, es reconocer que la matriz del derecho constitucional en Chile ha impuesto un Estado-nación con pretensión de homogeneidad y neutralidad. Esta visión exegética y liberal asume que el derecho se relaciona con una ciudadanía abstracta y formalmente igualitaria, borrando con ello las particularidades de los pueblos preexistentes en materia de espacios políticos y derechos fundamentales. Para las mujeres y niñas indígenas, la exclusión no se experimenta de forma fragmentada: se vive como un cruce de racismo estructural, marginalidad de clase, asimetría de género y la pervivencia de aspectos coloniales en el Estado y sus instituciones.

Un primer ejemplo es la elección de Elisa Loncón Antileo, académica y doctora en lingüística, como presidenta de la Convención Constitucional en 2021. Se trata de un hito significativo en la representación de las mujeres indígenas en el ámbito del poder político chileno. Su investidura fue interpretada bajo el concepto de “redistribución de lo sensible”, descrito por Rancière como una irrupción en un espacio de élite. El hecho de que Elisa Loncón haya irrumpido con la estética, el lenguaje y la vestimenta mapuche en un espacio nunca antes utilizado —por ende, del cual estaban excluidas las mujeres indígenas— explica, sin justificar, la reacción en su contra.

Un segundo ejemplo ocurre en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción, donde se dicta desde hace casi 10 años, de forma electiva y no permanente, un curso sobre tradiciones legales indígenas en el derecho nacional, internacional y comparado. Creado bajo la guía de Shin Imai, profesor emérito de la Universidad de York, en Canadá, ha contado en las últimas tres versiones (2023-2025) con el apoyo de una facilitadora intercultural mapuche, María Olmos Loncopán. Reconocida dirigente mapuche de Chiguayante, integrante de la organización Rayen Leufú. Su labor ha consistido en guiar el aprendizaje de los y las estudiantes de derecho hacia los protocolos ancestrales que integran la cosmovisión indígena. Su labor es dedicada, sustantiva y constante, a pesar de la falta de una estructura institucional que la sostenga.

Hoy conmemoramos a todas las mujeres y niñas indígenas de nuestros territorios, en los magníficos ejemplos de María y Elisa. Mañumimu tamu küdaw, que en mapuzungun significa: agradecer a ambas por su labor.

Amaya Alvez Marin

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