En las clases de Educación Ciudadana, con mis alumnos se trabajó la política como concepto y también se explicó que la política tiene diversas “aristas”, que son la faz agonal, arquitectónica, dinámica y simbólica. Cada una de ellas representa como la política se hace realidad en aspectos como la lucha por el poder, la consolidación, los cambios y finalmente en elementos simbólicos (personas, logos y fechas) y que no van aislados, sino que se complementan y se aplican a gusto de las elites gobernantes, no gobernantes y de las masas como dirían W. Pareto y G. Mosca.
Con esto se puede entender como el mes de septiembre en Chile en que se suman a los merecidos festejos en homenaje a la patria, una cantidad de hitos que engloban el concepto de política y la aplicación en sus diversas faces (si, con c), como el día 4 de septiembre, en que nostálgicos conmemoran la primera mayoría relativa de la elección de 1970; pero también podemos celebrar a Eduardo Frei con su mayoría absoluta, a Jorge Alessandri, etc. Ello porque ese día (4) se celebraban las elecciones presidenciales. También algunos quieren reflotar y recordar acontecimientos de una época afiebrada como fue la propuesta de la convención constitucional, que esperemos, no se vuelva a repetir.
Como pueden leer, estos acontecimientos en su recuerdo, es una forma de ejercicio político y su conmemoración, un aspecto simbólico y nostálgico de como el ejercicio del poder provoca no solo consideraciones de carácter material, sino que también espirituales al evocar situaciones en que los contextos cambian y los países avanzan.
En otra perspectiva, dentro del mismo ámbito del ejercicio de la política, en que el concepto manoseado de “política de estado” esta con luz amarilla es en el ámbito de nuestras relaciones internacionales, en que se pasó de una visión altamente ideologizada, a una en la que los rumbos no están claros y los Objetivos Permanentes de la Nación no parecen estar considerados en el contexto internacional, no solo por los conflictos foráneos, sino que también por las actitudes de personeros vecinos en cuestiones que ya están zanjadas como son los límites fronterizos (salvo un tramo de los Campos de Hielo Sur).
Para nuestros lectores, lo anterior es indiscutible con los vecinos del norte y con el vecino del este , que los Tratados de Limites de 1881 y el Tratado de Paz de Amistad de 1984 sostienen claramente nuestra posición soberana en Magallanes.
Sergio Sepúlveda S.
Magíster en Historia
CEE – UdeC