Opinión

¿Cuántas muertes más tendremos que tolerar?

Esa misma noche, mientras Martín agonizaba, nuestra causa recorría sectores vulnerables de Concepción, pero no logramos encontrar a Martín, el “Bin Laden” para los amigos, quien falleció solo, abandonado.

Por: Diario Concepción | 04 de Julio 2019
Fotografía: Cedida

Luis Cuevas
Jefe de Operación Social de
Concepción y Arauco

Destapado en un sector de la avenida Víctor Lamas, sin protección y a la vista de todos, así terminó tu vida, Martín Garrido, tal como estuviste los últimos años, en situación de calle. Sólo algunos vecinos sabían tu verdadero nombre, de dónde venías o qué edad tenías. Tal vez partiste en silencio. Tal vez buscaste ayuda. La verdad es que nadie escuchó nada.

En Concepción, hay más de 600 personas viviendo en la calle, gente que nace y muere pobre. De generación en generación. El abuelo, el hijo, el nieto. Así lo atestigua la muerte de Martín, cuando su corazón no aguantó más. Muchos dejan este mundo sin que haya un registro oficial de ellos, como si no hubieran existido. Pero sabemos que el 84% de las personas en situación de calle son hombres y que más del 41% presenta problemas de consumo de alcohol y otras drogas.

Esa misma noche, mientras Martín agonizaba, nuestra causa recorría sectores vulnerables de Concepción. Premunidos de abrigo y compañía, estuvimos en los lugares donde suelen pernoctar los más excluidos. Pero no logramos encontrar a Martín, el “Bin Laden” para los amigos, quien falleció solo, abandonado. ¿Cuántas muertes más tendremos que tolerar?

En Concepción no hay ningún tipo de programa público o privado destinado a resolver de manera permanente problemáticas vinculadas a la condición de calle, incluyendo, por ejemplo, atención psicosocial y soluciones habitacionales. Recién este año se inició un proyecto piloto de Vivienda Primero.

Las hospederías y los albergues son súper necesarios, pero esto tiene que estar acompañado de soluciones mucho más sostenibles a largo plazo. Por eso, querido Martín, esperamos que encuentres la paz que nuestra sociedad no supo entregarte.

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