Opinión

Calidad de la Democracia

Si quienes ejercen funciones representativas no reaccionan, están pavimentando el camino para el populismo.

Por: Diario Concepción | 23 de Abril 2019
Fotografía: Diario Concepción

Augusto Parra Ahumada
Presidente Fundación República en Marcha

Es urgente subir el nivel del debate, soltar los miedos, el odio y la violencia y construir agendas convocantes que constituyan narrativas para construir un futuro común en un mundo fracturado, como nos insta Klauss Schuab. (Presidente y Fundador del Foro Económico Mundial) Capaz de ofrecer respuestas a los  nuevos paradigmas.

En la era del conocimiento y de acceso a la información, de los macro datos, del big data, de los algoritmos, los actores políticos no pueden abordar los debates desde la emocionalidad y el instinto, no deben hacer políticas públicas sobre la base de la intuición y las buenas intenciones, la Política debe ser racional en el debate y precisa en el diseño, implementación y control de las políticas públicas, por objetivos medibles haciendo uso de las herramientas tecnológicas. Es tiempo de pensar una política y una democracia 4.0.

Winston Churchill, en su sabiduría infinita y en el tono sarcástico que lo caracterizaba decía que la democracia, es el peor sistema político del mundo con excepción de todos los demás.

No gastare el espacio de estas apretadas líneas defendiendo las virtudes de la democracia que ya son conocidas y sabidas, en su aporte civilizatorio infinito y la construcción de la república, para procesar las decisiones colectivas, sí afirmaré que si bien como decía Vargas Llosa, no es posible calificar las dictaduras como buenas y malas, para no cometer errores de relativización o negacionismo, sí hay buenas y malas democracias y hoy las amenazas que se ciernen sobre estas son más y más complejas.

Lograr buenas democracias se conjuga con la capacidad de sus actores políticos de representar adecuadamente el mandato de los ciudadanos que lo eligieron en el seno de las instituciones del Estado, representando el conjunto de valores, ideas, sueños, anhelos y principios de quienes los eligieron.

En otra dimensión, una buena democracia se soporta en Partidos Políticos, capaces de dotarla de coherencia y dar un marco a través de la historia y respeto a valores y principios permanentes, a que los ciudadanos puedan elegir a sus representantes basándose en las ideas que mejor los representan.

La democracia se basa en la confianza y legitimidad de ésta y de las decisiones que adopta el Estado.

Creo, sin profundizar en el diagnóstico, que representatividad, legitimidad, credibilidad y confianza están por el suelo, por lo tanto, si quienes ejercen funciones representativas no reaccionan, sólo pavimentan el camino para el populismo, la demagogia, los caudillismos mesiánicos y tientan en el desequilibrio de la razón con la emocionalidad a la irrupción de las formas encubiertas de dictaduras tecnocráticas y tecnológicas.

La Política debe orientarse a su ethos, al bien común y al rescate de la república que basada en la democracia es el único vehículo para la construcción de un futuro, común y colectivo donde no sobre ningún compatriota y ninguno quede atrás. No hay desarrollo integral, inclusivo y sostenible sin República.

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