Opinión

Los nuevos chilenitos crecidos

Por: En el Tintero | 03 de Marzo 2019

Hay en el subconsciente colectivo nacional, al menos en la extensa mayoría de ciudadanos corrientes una sensación de riqueza nueva, de país tirado a grande, de tal manera que cuando se menciona a los jaguares de Latinoamérica, siempre nos queda una sensación de broma secreta, una cierta duda de la justicia de tan elogiosos apelativos, que son recogidos con un grado discreto escepticismo.

Debe ser la carga de la historia, de país menesteroso desde su independencia, cuando éramos sólo 810.807 personas, con una expectativa de vida no superior a los 32 años y 87% de habitantes analfabetos. Así era Chile hace poquito más de dos siglos al celebrar la primera Junta Nacional de Gobierno.

Al iniciarse el proceso de emancipación, el PIB per cápita llegaba al equivalente a US$ 865, para el economista Rolf Lüders, la cifra es comparable con los países más pobres de la actualidad, por ejemplo, la República Democrática del Congo, cuyo PIB per cápita es de US$ 887, concluye que nuestro nivel de ingreso por persona en 1810 no era muy superior al de sobrevivencia, un índice que en la actualidad se eleva a 25 mil dólares por habitante.

Así que al principio éramos muy pobres. Si bien, no existen registros numéricos sobre la proporción de la pobreza en la época, se ha estimado en el orden del 95%, una investigadora sobre el tema de la PUC, identifica que entre 1850 y 1888, dependiendo de la provincia, entre 55 y 73% de las sepultaciones correspondían a “pobres de solemnidad”.

Las rayas de los felinos chilenos son de reciente aparición, no terminamos de creernos el cuento.

PROCOPIO

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