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Autoconstrucciones de Lirquén enfrentan nuevas lluvias mientras esperan evaluación del Serviu

Las precipitaciones de las últimas horas pusieron a prueba las edificaciones levantadas por los propietarios, mientras el Minvu y las EPs avanzan en el catastro técnico cuyo primer balance se espera para la próxima semana.

Por: Hugo Ramos Lagos 07 de Mayo 2026
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Superados los tres meses de haber ocurrido los incendios forestales que destruyeron decenas de viviendas en Lirquén, las nuevas lluvias otoñales volvieron a probar una reconstrucción que, en numerosos casos, ha avanzado desde la autogestión vecinal. Mientras el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) desarrolla la regularización de las autoconstrucciones, las familias damnificadas se preparan para enfrentar las siguientes precipitaciones.

Al recorrer Lirquén, la escena de casas edificadas principalmente en madera, algunas combinadas con albañilería, techumbres provisorias, ampliaciones improvisadas y materiales comprados por etapas se repite.

Notable es constatar que la gran mayoría ha resistido sin mayor problema las últimas precipitaciones registradas en el Gran Concepción; otras evidenciaron filtraciones menores, humedad o dificultades para contener el frío y el viento que caracteriza a la costa penquista. Sin embargo, detrás de cada autoconstrucción aparece una lógica común: avanzar lo suficiente para estar bajo techo confiable antes del endurecimiento del invierno.

Evaluación casa por casa

En paralelo al despliegue de subsidios DS-01 para los afectados, el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) instruyó a las entidades patrocinantes (EPs) iniciar un catastro “casa por casa” sobre las autoconstrucciones.

Dicho proceso determinará qué viviendas pueden transformarse en soluciones definitivas mediante regularización y recepción municipal, cuáles requieren intervenciones complementarias y cuáles, derechamente, no cumplen las condiciones mínimas para continuar siendo utilizadas como base de reconstrucción.

Según explicó previamente el organismo, este proceso —denominado internamente como “barrido por polígonos”— contempla inspecciones en terreno respecto a dimensiones, materialidad, aislación, resistencia estructural, instalaciones eléctricas, sistemas sanitarios, cortafuegos y condiciones generales de habitabilidad.

A partir de aquella evaluación, las familias podrán optar a distintas alternativas: subsidios de apoyo para regularizar y terminar las obras, mejoras asistidas para adecuarse a la normativa o el acceso a viviendas definitivas financiadas directamente por el Estado en caso de que las construcciones no sean viables técnicamente.

Consultado por Diario Concepción respecto al avance de este proceso, así como del comportamiento de las autoconstrucciones frente al inicio de la temporada de lluvias, desde el brazo operativo del Minvu señalaron que, por ahora, no entregarán balances parciales. Según indicaron, el organismo espera contar desde el próximo lunes con los antecedentes consolidados, evitando así difundir información incompleta en medio del proceso.

Autoconstrucciones en Villa Miramar de Lirquén | Foto: Isidoro Valenzuela M.

La resiliencia de las autoconstrucciones

Mientras el levantamiento técnico sigue pendiente, las familias ya prevén sus necesidades de cara al invierno dentro de estructuras que todavía no pueden considerarse terminadas. Uno de ellos es Jorge Burdiles Pedreros, vecino damnificado que hoy continúa levantando su hogar de forma independiente. Aunque asegura que la estructura resistió las primeras lluvias, reconoce que aún faltan trabajos importantes para enfrentar de mejor manera los próximos meses.

“Tenemos unas pequeñas filtraciones en las ventanas porque faltan siliconas, pero la casa está firme”, comentó mientras recorre la construcción, levantada principalmente en madera y sobre una base de hormigón.

Jorge explica que una de las principales dificultades sigue siendo económica. “Necesitamos terminar de ‘cadenetear’, hacer la electricidad y terminar de forrar, pero no está el recurso”, señaló. Según explicó, el Serviu y la EP ya revisaron su vivienda y le pidieron modificaciones específicas para cumplir con los estándares requeridos, entre ellas reducir ciertas distancias estructurales y reforzar aislación con lana de vidrio y vulcanita.

“Sé que la casa va a aguantar, porque está hecha con buen material”, afirmó, aunque insistió en que necesita la liberación de subsidios para concluir las obras.

Una realidad distinta enfrenta su vecina inmediata, María Magdalena Flores, quien reconoce que las lluvias ya comenzaron a evidenciar problemas al interior de su vivienda. “Hubo algunas filtraciones y humedad porque no está todo forrado”, comentó. Aunque la estructura logró resistir el agua, explica que todavía faltan revestimientos, pisos y aislación para enfrentar el frío que ya comenzó a sentirse con fuerza en el sector. “Aquí es helado”, resume.

La vecina sostiene que buena parte de la preocupación actual pasa por acelerar los apoyos comprometidos. “Lo que se necesita es que los dineros se muevan más rápido para que podamos avanzar”, plantea, relatando que muchas familias hoy habitan construcciones parciales mientras esperan la evaluación técnica.

En su caso, el segundo piso ya está habilitado como dormitorio, pero reconoce que la sensación térmica cambia drásticamente por las zonas aún expuestas.

Por su parte, la vecina Liseth Vásquez, asegura que, pese a los anuncios institucionales, todavía existe confusión respecto a los requisitos técnicos que deberán cumplir las autoconstrucciones, argumentando que ella aún no recibe la visita anunciada.

Aunque asegura que su casa resistió bien las lluvias y el viento, sostiene que persisten dudas sobre aspectos como el requisito de cortafuegos, instalaciones eléctricas y condiciones estructurales exigidas para acceder a apoyos estatales.

“Siempre están los rumores de los requisitos”, comenta, pues según dice, hasta ahora ningún especialista ha visitado directamente su casa para orientarla respecto a eventuales observaciones. Su casa, completamente construida en madera, fue levantada de manera autónoma tras el incendio y hoy permanece a la espera de una eventual evaluación oficial.

Rodrigo González, en tanto, observa el escenario desde una posición algo más optimista. Su autoconstrucción incorpora albañilería y cortafuegos de ladrillo, elementos que —según explica— han sido especialmente considerados ante las exigencias planteadas por las EPs. “Lo principal que están pidiendo son cortafuegos”, sostiene, mostrando parte de la estructura que espera terminar antes de septiembre.

Aunque reconoce que gran parte de lo construido sigue siendo “momentáneo” mientras pasa el invierno, asegura que las lluvias no le han generado problemas mayores.

González afirma que próximamente volverán las inspecciones a las viviendas autoconstruidas y confía en superar sin inconvenientes una eventual evaluación técnica. “Yo lo estoy dejando así porque veo que es mejor”, concluye.

Vecino de Lirquén autoconstruyendo su casa | Foto: Isidoro Valenzuela M.

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