Opinión

Creer en lo que más nos conviene

Por: Procopio | 02 de Noviembre 2018

Tenemos la tendencia a creer en lo que nos gustaría que sucediera, “creía el ciego que veía y era de ganas que tenía”, en el viejo y escéptico refrán peninsular. Sin embargo, de tantos desencantos, de creer que las cosas son menos buenas de lo que se ha dado a entender, es preferible acostumbrarse a dar la cara a la verdad, por complicada que sea, ya que sin diagnóstico no hay tratamiento y hay tratamientos pésimos por malos diagnósticos.

Julio Cesar ya había comentado que los hombres tienden a creer aquello que les conviene, y en consecuencia manipulaba a sus huestes sin asco. Haciendo uso abusivo de esa debilidad característica del ser humano, nuestros políticos y sus asesores han ofrecido todo lo imaginable. Mentiras blancas, para ocultar verdades negras.

La blanca mentira es pretender hacer cambios estructurales y definitivos en cosa de semanas, reordenar la base social del país, redistribuir el ingreso con justicia y equidad, mejorar pensiones, restituir lo  que corresponda a los pueblos originarios. No vale la pena seguir con ese catastro de ofertas que puede ser completado por cualquiera que tenga solo por un momento su televisor encendido.

Las verdes negras son aquellas que cuesta aceptar, que son difíciles de cumplir, la verdad negra es que hay que tener recursos para mejorar la calidad de vida de las personas, que los países tienen que tener economías estables para asegurar protecciones sociales sostenibles. La verdad negra es que se requiere de excelentes políticos para dejar las cosas en su lugar, para cuidar el bien común, para proteger de la corrupción y las malas prácticas, que se requiere de una ciudadanía responsable y comprometida.

Enfrentar esa verdad y cambiarla para bien es un proceso, no se puede hacer como un puro y solo acto de voluntad

PROCOPIO

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