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Política

Servicio de Protección a la Niñez: 27 niños menores de 4 años aún están en residencias en el Biobío

En la Región, el 10% de familias que se inscriben terminan siendo familia de acogida, en comparación al 3% nacional.

Por: Bruno Rozas Hinayado 08 de Marzo 2026
Fotografía: Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.

La Región del Biobío se ha consolidado como líder a nivel nacional en la incorporación de familias de acogida y adoptivas, una estrategia clave para evitar que niños, niñas y adolescentes permanezcan en residencias.

En este contexto, el director nacional del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Claudio Castillo, abordó los avances, desafíos y proyecciones del sistema de acogimiento familiar en la zona, destacando el trabajo territorial y el compromiso de las familias que han decidido dar este paso.

¿Qué factores han permitido que la región destaque a nivel nacional en la incorporación de familias para el acogimiento y la adopción?

R: He podido participar de la certificación de 8 nuevas familias de acogida en la Región del Biobío, que además es la región líder a nivel nacional en materia de contar con familias, tanto para el acogimiento, que es una instancia temporal de cuidados, de cariño, de contención a niños, niñas y adolescentes, como también de familias adoptivas. El año recién pasado, la dirección regional logró certificar más de 100 nuevas familias, tanto para el acogimiento como para la adopción, poniendo a nuestra región como la líder a nivel nacional. Por lo tanto, he querido compartir con las familias y con los equipos para hacer el reconocimiento al trabajo serio y dedicado que han desarrollado.

¿A qué se debe el aumento de más del 100% de las familias de acogida en la Región del Biobío?

R: Hay una estrategia decidida, además con pertinencia territorial. Además, hay una alianza con las universidades, hay un voluntariado con la Universidad de Concepción que ha sido muy exitoso. Además, hay una forma de llegar a las familias a través de estrategias de difusión, de sensibilización; son las propias familias las que realizan charlas. Nosotros tenemos una estrategia de mostrar testimonios, porque creemos que las personas necesitan estar en contacto con testimonios para poder convencerse y finalmente dar el paso. Un estudio que hicimos acá en la Región del Biobío nos mostró cómo las personas señalaban que, después de escuchar 8 o 9 veces la idea de familias de acogida, se decidían a inscribirse. La región también hizo una intervención muy innovadora en la Plaza de Armas respecto a una ropa donde se contaban las historias de los niños. Entonces, yo creo que hay una estrategia por el lado de la difusión y la sensibilización, pero también porque sean las propias familias la voz y lograr que otras familias se vayan sumando a este tremendo desafío.

¿Qué características hacen especial a la Región del Biobío, en comparación a las otras regiones, que hacen que tenga el mayor número de familias de acogida del país?

R: Hay un equipo de la Unidad de Familia muy asentado, con experiencia, que usa la evidencia; tiene también estas alianzas estratégicas. Hay una cobertura territorial; nosotros tenemos programas en las distintas provincias. Tenemos 3 programas de familias de acogida en la Región, por lo tanto, tenemos desplegada una serie de iniciativas que nos han permitido llegar a los distintos territorios, pero, además, yo creo que hay confianza respecto a la seriedad del trabajo que se hace y, en eso, tenemos que reconocer al equipo regional.

¿Cuántos niños aún quedan a la espera de tener una familia de acogida en la Región del Biobío?

R: Son 27 niños menores de 4 años que aún están en residencias de la Región del Biobío. Nuestro foco principalmente es niños de 0 a 3 años que se encuentran en residencias, que ojalá ellos estén en una familia de acogida y luego ir avanzando hacia los niños más grandes. La mayor dificultad que vemos, tanto para el acogimiento como para la adopción, es en grupos de hermanos, niños con necesidades especiales de salud y también mayores de 7 años. En esos casos es donde tenemos menor cantidad de familias disponibles y, por lo tanto, ahí es donde creemos que tenemos que avanzar en una mayor sensibilización. Hemos anunciado que la Dirección del Trabajo, luego de una solicitud que hemos hecho, ha dictaminado en los últimos días que haya una serie de beneficios laborales que también van a ser aplicables a las familias de acogida. Esto tiene que ver desde el postnatal, desde la Ley Sanna, la Ley TEA, la flexibilidad de turnos, de manera que se están reconociendo un conjunto de normativas que aplicaba hoy a los padres biológicos, a los adoptivos y que también puede ser extensible a las familias de acogida. Por lo tanto, creemos que es una muy buena señal, porque el acogimiento es comunitario y necesitamos apoyar a las familias también.

Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.

En el Biobío el porcentaje de personas que pasan de la inscripción a convertirse en familias de acogida llega al 10%, muy por sobre el promedio internacional. ¿Cómo se explica este resultado?

R: Creemos que hay una forma también de entregar la información y que sea más cercana a las personas, y que cuando alguien ve que otro, que puede tener una realidad muy similar, dio el paso y se atrevió, esa otra persona también se atreve. Cuando uno hace una campaña de familias de acogida, logra una inscripción masiva; sin embargo, a nivel internacional, no solo en Chile, el porcentaje de los que llegan a ser familias de acogida es cercano al 3%. No obstante, en la Región del Biobío ese porcentaje el año pasado estuvo en el 10%. Eso significa que estamos apuntando a que las personas que se inscriben tienen una mayor predisposición a ser familias de acogida. Por lo tanto, ahí tenemos una estrategia que muestra ser exitosa, porque el porcentaje es más del doble del promedio nacional.

¿Cuál creen que es la principal piedra de tope que tienen las familias para no dar el paso para ser familias de acogida?

R: Hay dos grandes elementos. Uno tiene que ver con el temor a la despedida y ahí nuestro desafío como servicio es trabajar en que haya lineamientos técnicos para las transiciones, es decir, cuando ese niño deja de estar en esa familia de acogida y vuelve con su familia de origen o pasa a una familia adoptiva. Ahí tenemos un desafío relevante y, por otro lado, las condiciones más estructurales. Por ejemplo, los permisos laborales, el que no tengan impedimentos para la inscripción o atención en servicios de salud, acceder a la educación, a prestaciones complementarias sociales; ahí es donde tenemos los elementos claves en ese sentido.

¿Cuáles son los principales desafíos que tienen como servicio en esta materia? y ¿Están trabajando en la promoción de alguna política pública para destrabar estos procesos?

R: Nosotros estamos priorizando y estamos en la fase final de tener un lineamiento técnico, manual metodológico, para contar con más familias de emergencia. Estas familias son aquellas que están disponibles para recibir a un niño o niña en cualquier momento. Eso significa que, por ejemplo, podríamos hacer la búsqueda de los niños que están en abandono hospitalario o que viven una vulneración de derechos en la madrugada, de manera que no tengan que pasar por una residencia. Entonces, yo creo que hay un desafío con el trabajo técnico para contar con más familias de urgencia.

¿Cuál es la proyección del trabajo del Servicio Protección Especializada de la Niñez y Adolescencia para este año, contemplando el cambio de gobierno que es la próxima semana?

R: Nosotros esperamos proyectar el trabajo de la Unidad de Familias de la región. Ojalá aumentar el número de familias que se acreditan y de familias de acogida que vuelven a acoger; ese es un desafío en términos de fidelización con las familias. Esperamos que este 2026 mantengamos las cifras del año anterior, de manera que la Región del Biobío pueda seguir liderando a nivel nacional.

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