Opinión

Problemas con los cortos de vista

Por: Procopio | 30 de Octubre 2018

El ferrocarril seguirá siendo, mal que les pese a los calculadores a corto plazo, un sueño persistente y constante, en la memoria colectiva de Chile. Quien vio como el territorio ganaba en coherencia en la medida que las líneas férreas avanzaban, no puede sacarse de la cabeza la imagen de cómo los colectivos urbanos, pequeños y alejados, medían el tiempo y el progreso con la pasada del tren.

El tren tiene una cierta ubicuidad, adopta diversas formas en la medida que la tecnología y la inteligencia le encuentra aplicación, subyace la idea en los trenes de acercamiento, en los trenes subterráneos, y en los trazados de los trenes de alta velocidad que le sacan presión a los aeropuertos atestados.

La historia en nuestro país no ha sido justa con este medio de transporte, ya que sus costos suelen ser vistos como una carga y sus ventajas sociopolíticas como insignificantes, sin plantearse que bien puede ser una inversión en integración y descentralización difícil de obtener por otros medios, además de no  poner en la balanza la disminución del deterioro y saturación de carreteras y el considerable alivio para el impacto ambiental. Hay que volver a vertebrar el país, no todos los caminos deben necesariamente conducir a Roma.

Es indispensable volver a mirar para ese lado, volver a tenerlo gracias a las comunidades despiertas, porque el gobierno central seguirá dormido a menos que le molesten .El tren se resiste a morir, sencillamente porque es demasiado útil y no se puede dar el lujo de esperar que las gentes regresen a un estado de cordura y saquen las cuentas como es debido, o sea con mentalidad de estadista a largo plazo y no de gerentes con el horizonte puesto en el próximo balance, o de políticos ocupados en calcular votos para la próxima vez.

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