Opinión

Soledad; forzada o libremente elegida

Por: Procopio | 13 de Abril 2018

Una nota proveniente de París, hace un par de semanas, da cuenta de lo sucedido a Michel Cardon que, el 29 de octubre de 1977, ingresó en prisión por el asesinato de un vecino y  condenado a cadena perpetua. Desde entonces, no recibió una sola visita en 38 años, una sola vez vio el mundo exterior al ser  trasladado de cárcel, en 1996. Es uno de los presos más antiguos de Francia.

Probablemente, este reo habría seguido  en el olvido más absoluto de no ser por el que fuera su compañero de celda durante siete años, quien, al quedar libre, en 2015, le prometió ir a verle. Cumplió su promesa, convirtiéndose en la primera visita que recibía Cardon en casi cuarenta años, a esas alturas un ser  muy envejecido, encerrado en sí mismo y desmoralizado, barbudo y con la apariencia física de un náufrago.

El hombre toma la decisión de contar el caso a la prensa, que lo  publica el  20 de agosto de 2016. El abogado parisiense Éric Morain se interesó por ese hombre aislado y olvidado en una cárcel. Se convirtió en la segunda persona que visitaba a Cardon en casi cuatro décadas y también, en su llave a la libertad, al tener éxito pidiéndola ante las cortes de justicia.

Cardon quedará libre este 1° de junio. Cuando fue encarcelado, el presidente era Valéry Giscard d’Estaing, solo había teléfonos fijos y ni siquiera se había inventado la palabra Internet, faltaban todavía casi dos meses para que naciera el presidente que ahora gobierna Francia.

Tiene ahora 67 años y un mundo por descubrir en el tiempo que le queda. Con menos dramatismo debe haber ahora mismo gente igual de sola, por tiempo parecido y a pleno olvido, por si quedara alguien que quisiera recordarlos,  otros que se han encerrado a sí mismos y que deberían salir, más otros que parecen libres, pero siguen presos.

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