Opinión

Cristales de importación indispensable

Por: Procopio | 11 de Abril 2018

Está claro que no fue Colón el descubridor de América, sino que tropezó con ella, también que el insigne almirante fue precedido por los vikingos, navegantes irreductibles, no por amor al mar o a los descubrimientos y la fama, sino para ganarse la vida. Después de asolar Europa, usando incluso los ríos más aptos, como carretera, las emprendieron hacia otras latitudes, durante siglos gobernaron el Atlántico Norte viajando miles de kilómetros a sus colonias en Islandia y Groenlandia.

El asunto misterioso es cómo se las arreglaban para llegar a algún lado y regresa a sus hogares si no tenían brújulas. Muchas leyendas aseguran que estos personajes utilizaban una piedra solar para guiarse en sus desplazamientos. La idea era que al elevarla al cielo, ésta les revelaba la posición del Sol, incluso cuando los días estaban nublados.

La leyenda empezó a tener visos de realidad cuando en 2013 se encontró un cristal rectangular en un buque de guerra inglés que naufragó en el siglo XVI, científicos de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest decidieron realizar algunas simulaciones en computador, concluyendo que estas piedras, “podrían producir un tenue patrón luminoso con el que se triangularía la posición del sol”.

Para probar esta teoría los investigadores realizaron viajes simulados entre Bergen, Noruega y el asentamiento vikingo de Hvarf, en la costa de Groenlandia. Tal viaje tomaría alrededor de tres semanas de navegación diurna a velocidades típicas del barco vikingo, aproximadamente 11 kilómetros por hora.

El cuento de las piedras solares parece ser verdadero, un asunto que parece mentira, pero que es cierto, lo contrario de las postverdad. Muchos personajes deberían poner atención, esas piedras podrían ayudar a que anden por allí menos perdidos.

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