Opinión

Un muerto con muy buena salud

Por: Procopio | 06 de Abril 2018

Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud, es una frase tan sarcásticamente redonda que no se ha terminado de concluir quién fue el autor, hay demasiados postulantes, al final no importa demasiado quién fue, sino más bien observar que sigue útil y vigente.

Se la puede emplear para resumir el estado actual de la letra escrita, la historia un poco deslavada de la muerte de los libros, como otras víctimas de la eclosión de Internet y los teléfonos inteligentes, que han sido altamente eficientes en eliminar del mercado y a repletar los museos de muchos artículos útiles para la vida cotidiana, desde las linternas a las calculadoras, pasando por las cámaras fotográficas y los despertadores, que todavía andan por ahí, pero sin la arrogancia de antaño.

El diccionario de papel, en cambio, todavía resiste. A pesar de las versiones on line de algunos prestigiosos, como el de la Real Academia Española, el diccionario físico mantiene su nivel de ventas en las librerías. Los nuevos tiempos dejaron atrás a la versión más ambiciosa del diccionario: el enciclopédico,  aquel que disponía de numerosas entradas relacionadas con la historia, la geografía, que venía con mapas y con ilustraciones y que demandaba para ubicarlo la mitad de la  casa, o por lo menos toda una pared.

El diccionario de bolsillo, además de un precio atractivo y accesible,  tiene otra utilidad; sale al paso de la necesidad de mejorar la competencia en comprensión de textos como un aspecto esencial de la educación, a sabiendas que  reconocer el significado de las palabras es clave para llegar a la comprensión lectora. Por otra parte, a los niños, irreductibles,  les gustan los libros chicos. La invitación al sepelio de la letra impresa en papel ha sufrido una nueva postergación.

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