Opinión

Feliz y desafiante 2018

Por: Diario Concepción | 30 de Diciembre 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Jorge Porter Taschkewitz
Ingeniero Civil 2018

Chile se apresta a iniciar el año 2018 con reales posibilidades de avanzar a un paso muy rápido para ser un país desarrollado. Debemos dejar atrás la desesperanza, la desconfianza, la decepción, los extremismos y lo negativo que afloró con bastante fuerza en la reciente elección presidencial.

Debemos sacar a los pobres de la pobreza en que se encuentran, eso se puede obtener con capacitación real, eficiente y eficaz, aumentar la inversión en las regiones, principalmente y apoyar el emprendimiento a todo nivel para la creación de empleos sustentables, de futuro y bien remunerados.

Debemos ser eficientes y eficaces en el gasto público, saber priorizar en niños, mujeres, ancianos y desvalidos y ejecutar con excelencia la gestión de planes y programas que se defina como los más importantes para la población. Debemos utilizar parte de los excedentes del precio del cobre y otros recursos, en forma rentable social y económicamente, para financiar los proyectos anteriores.  El país cuenta con recursos para ello.

Debemos poder expandir y compensar los talentos regionales para retenerlos. Debemos exigir la definición del Estado descentralizado que todos nos imaginamos, y acelerar su implementación. Debemos exigir mejoras sustanciales en la política y el actuar de quienes viven de ella. Triste sensación de aprovechamiento sin límites nos deja la última elección presidencial.

La política como arte de gobernar y no el Estado como botín de guerra.

Debemos exigir que en toda acción pública se actúe con honestidad, transparencia, responsabilidad, objetividad, integridad, liderazgo y asumir el interés público. Debemos actuar en todo lo que nos une, que son muchos temas y propuestas. Luego abordaremos nuestras diferencias.

No cometamos el típico error de negar la sal y el agua al nuevo gobierno, como ha sucedido varias veces en el país y que nos ha conducido a la mediocridad y al estancamiento.

Mucho nos ha ocurrido que ideas buenas pero que son presentadas por quienes son nuestros adversarios, no son consideradas sólo porque vienen del otro lado.  No puede ni debe seguir sucediendo.

Somos adversarios, no enemigos como parte de la élite nos quiere hacer ver. Entre todos, tratemos de solucionar los problemas de las personas y no los supuestos problemas de la élite que gobierna, cuyo ideologismo está lejos de lo que la gran mayoría de los chilenos anhela.

El objetivo es mejorar la calidad de vida y aumentar la felicidad de todos los chilenos, con énfasis en quienes están más lejos de lograrlo. Aislemos a aquellos obtusos que sólo quieren el poder, que nos quieren seguir separando y a aquellos que siguen con la delincuencia y el narcotráfico.

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