Opinión

Crear o morir: el dilema de Oppenheimer

Por: Diario Concepción | 28 de Septiembre 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Renato Segura

“La ‘actitud’ de la gente es la clave para que un país salga adelante”. La frase es del escritor y periodista Andrés Oppenheimer y está incluida en su último libro: “Crear o morir”. El autor, quien es editor para América Latina y columnista de The New Herald en Miami, identifica al menos tres atributos de la población que son claves para el desarrollo de las naciones. Las competencias, las habilidades y la actitud.

Las competencias es el resultado del nivel de conocimiento de la población, a partir de un sistema educativo de calidad. La calidad del sistema educativo es un bien no observable y no homogéneo (independiente de variables proxis que la miden), pero las competencias con las cuales queda dotada la persona es una señal inequívoca de que el proceso educativo es de calidad.

Las habilidades están directamente relacionadas con la capacidad de innovación de las personas. En la mayoría de los casos, la habilidad contribuye a los objetivos colectivos en la medida que se aprovechan las sinergias de engranar dichas habilidades con la de sus pares. En este sentido, Oppenheimer señala que “la innovación es un proceso colaborativo y no un acto de genialidad”. Es decir, las habilidades individuales son necesarias pero no suficientes para lograr innovación de los procesos.

La actitud de las personas es la clave para levantarse exitosamente de los fracasos. El autor repara en que “para ser exitoso hacen falta muchos fracasos”. Es decir, “el hecho que fracase un emprendimiento no significa que fracase un emprendedor”. En el logro colectivo, las competencias y las habilidades suman, pero la actitud tiene un efecto multiplicador.

¿Y cómo estamos por casa, bajo el enfoque de “crear o morir” de Oppenheimer”? En competencias, hemos profundizado las brechas del nivel de capacidades de la población. Por ello no extraña que, en la mayoría de los sectores productivos, se observe una alta demanda insatisfecha de mano de obra calificada.

En habilidades, nuestra mayor debilidad está asociada con el bajo nivel de capital social. Las personas con mayor habilidad, muestra mayor resistencia a la complementariedad. En este ambiente, la innovación queda en un evidente rezago.

En actitud, la situación es más compleja, ya que confluyen factores endógenos y exógenos de cada persona. Quienes hemos estado ligados a la educación podemos dar fe que, la mayor energía del proceso educativo, se consume en lograr un cambio de actitud de los aprendices.

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