En un escenario cada vez más competitivo entre regiones y destinos turísticos, los territorios que logran capturar la atención mundial adquieren una ventaja en términos de la captación de recursos.
La decisión del Consejo Regional del Biobío de aprobar $10.500 millones para asegurar la realización del Mundial de Rally entre 2027 y 2029 marca un punto de inflexión para la zona. No se trata solo de garantizar la continuidad de un evento deportivo de alcance internacional, sino que es una apuesta por una estrategia de posicionamiento territorial, desarrollo turístico y proyección global que trasciende largamente una competencia automovilística de unos pocos días.
Sin embargo, la cantidad de los recursos comprometidos también implica que se abra un debate. Resulta obvio e incluso saludable que la ciudadanía regional se pregunte si corresponde destinar esa cantidad de fondos públicos a un evento deportivo, cuando hay otras necesidades. Más aún cuando recientes observaciones de Contraloría han puesto la atención sobre aspectos de control, supervisión y rendición de recursos.
No obstante, es necesario que se observe el fenómeno en toda su dimensión. En un escenario cada vez más competitivo entre regiones y destinos turísticos, no solo en Chile sino que igualmente a nivel internacional, los territorios que logran capturar la atención mundial adquieren una ventaja en términos de la captación de recursos. La visibilidad internacional, la atracción de visitantes, el movimiento económico asociado a servicios, hotelería, gastronomía y comercio, así como el fortalecimiento de una marca regional, constituyen activos que se construyen durante años y que no siempre son fáciles de recuperar cuando se pierden.
En ese escenario, Biobío ha conseguido posicionarse en el calendario mundial del deporte motor, así como también lo ha hecho con otro evento como es el REC.
En ambos casos se produce una combinación de condiciones naturales, capacidad logística, infraestructura, experiencia organizacional y una comunidad que ha aprendido a convivir con eventos de características especiales y únicas en el país. Esa experiencia acumulada, incluso, representa un patrimonio intangible que también tiene valor.
Por lo mismo, la consolidación de la Fecha Mundial de Rally exige que tanto autoridades como organizadores sigan potenciando una hoja de ruta que suma a municipios, gremios, emprendedores y comunidades locales, de manera que el impacto positivo se distribuya en cada una de las comunas del Biobío que se vinculan a la actividad.
Así, el verdadero desafío no es solo asegurar tres años más de rally, sino que consolidar a Biobío como anfitrión de uno de los eventos deportivos más prestigiosos del planeta y hacer que su nombre sea inseparable del calendario mundial por las próximas décadas.