Editorial

Contratos en el nuevo sistema de pago electrónico

La transparencia en los nuevos contratos y el resguardo de la dignidad económica del chofer son condiciones mínimas para evitar conflictos laborales antes del debut del sistema.

Por: Editorial Diario Concepción 02 de Septiembre 2026
Fotografía: Archivo | Carolina E.

La próxima implementación del recaudo electrónico en el transporte público del Gran Concepción representa un avance incuestionable en materia de tecnología, eficiencia operacional y seguridad para miles de usuarios que a diario se desplazan por la metrópoli. Suprimir el dinero en efectivo sobre los taxibuses no solo simplifica la dinámica del viaje, sino que elimina un histórico foco de atracción para el delito. Sin embargo, la modernización de un sistema no puede evaluarse únicamente por la instalación de validadores digitales; requiere, también, atender las transformaciones laborales y de seguridad que recaen sobre sus trabajadores.

El nudo crítico de esta transición radica en la reestructuración de los ingresos de los conductores. Históricamente, el componente principal de la remuneración en el gremio ha estado ligado a la comisión por “boleto cortado”. La transición hacia un salario fijo no puede transformarse en una vía indirecta para la reducción del ingreso real de las familias de los choferes.

José Coronado, vocero regional de la Coordinadora de Conductores del Transporte Público de Chile, sostiene que actualmente una parte importante de los ingresos de los choferes proviene del porcentaje asociado a los boletos cortados.

Según explica, en las líneas donde se mantiene este esquema, el conductor puede recibir alrededor de un 20% del valor de cada pasaje.

Por ende, su principal preocupación apunta a que la formalización asociada al recaudo electrónico termine transformándose en una reducción del ingreso efectivo. Según afirma, en algunas conversaciones con las empresas se ha planteado mantener un sueldo fijo cercano a los $650 mil, pero acompañado de una comisión considerablemente menor, de entre 3 % y 5 %.

La transparencia en los nuevos contratos y el resguardo de la dignidad económica del chofer son condiciones mínimas para evitar conflictos laborales antes del debut del sistema.

A ello se suma el complejo debate sobre la evasión y la seguridad a bordo. Pretender que el conductor asuma el rol de fiscalizador del pago sin una barrera física protectora es exponerlo a agresiones innecesarias. La aplicación de la normativa anti-evasión y la verificación de la tarifa debe ser responsabilidad estricta de personal fiscalizador capacitado.

El recaudo electrónico es una oportunidad para formalizar y dignificar el trabajo de los conductores del Gran Concepción. Sin embargo, para que el nuevo esquema sea un éxito sostenible, la autoridad y las empresas deben entender que el centro del transporte público sigue siendo humano.

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