Lo mejor es que en la zona existe mano de obra calificada para sumarse a la tarea de reabrir la usina. Sin duda, se trata de una noticia optimista para el Biobío.
Cuando se anuncia el cierre de Huachipato, Biobío vivió uno de sus episodios más lamentables en términos económicos, sólo comparable, en la historia reciente, con el fin de producción del carbón, con Enacar en la década de los noventa del siglo pasado.
Más de dos mil trabajos directos y 20 mil indirectos fueron las cifras del impacto en plazas laborales que resultó del fin de la siderúrgica en septiembre de 2024, en un contexto de acusaciones de competencia desleal con la producción de acero china y también problemas financieros internos.
Todo lo anterior desató una crisis económica en Biobío y, específicamente, para Talcahuano, comuna que fue asiento de por setenta años de la usina.
Se formaron distintas instancias y comités especializados para dinamizar el alicaído escenario económico en la Región, donde se redestinó mano de obra acerera a otros sectores productivos y también se articularon acciones para reubicar a empresas contratistas.
Poco a poco, la zona comenzó a olvidar a olvidar la producción de acero. Por eso, el anuncio de reapertura de Huachipato, oficializado este martes, gracias a un posible acuerdo entre empresas, que alcanzaría los 400 millones de dólares, se convirtió en una especie de luz al final de un túnel.
Y, a nivel local, tuvo un impacto inmediato.
“Valoramos profundamente las señales que apuntan a la reactivación industrial de nuestra comuna y de la Región del Biobío. Nuestra expectativa es que las distintas iniciativas que se encuentran en análisis puedan ir concretándose en el tiempo, porque cada nueva inversión representa más empleo, más actividad económica y más oportunidades para cientos de familias de nuestra ciudad”, dijo Eduardo Saavedra, alcalde de Talcahuano.
Respecto a la importancia del funcionamiento de la usina, Julio Anativia, delegado presidencial del Biobío, afirmó que “todas las inversiones que se generen, y en áreas tan importantes como lo fue la Siderúrgica Huachipato, son importantes para la Región y nosotros lo observamos con atención y con optimismo”.
En suma, una eventual reapertura sería un bálsamo para la reactivación económica local, que espera, por supuesto, la creación de más empleos. Lo mejor es que en la zona existe mano de obra calificada para sumarse a la tarea de reabrir la usina. Sin duda, se trata de una noticia optimista para el Biobío.