Editorial

El preocupante estado de salud mental de estudiantes universitarios

Es muy valedero interrogarse si estamos prestando la debida atención, si los vínculos con los jóvenes son suficientemente sólidos y significativos, si sabemos realmente lo que les sucede.

Por: Editorial Diario Concepción | 16 de Julio 2019
Fotografía: La Tercera

Aunque opacada por otros acontecimientos en el mismo ámbito, el problema de sobrecarga académica como  eventual explicación de disfunciones mentales en estudiantes de educación superior, está todavía plenamente vigente, aunque con otros matices, como pueden ser otras causas para las cifras de insatisfactoria salud mental de los universitarios.

La salud mental del adolescente ha tenido un problema asociado a los tiempos actuales, en todo el mundo. Según los datos de la OMS, una de cada seis personas afectadas tiene entre 10 y 19 años, así, los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en personas de ese rango etario.

La aparente poca frecuencia de estas alteraciones se debe a su escasa visibilidad. Aunque la mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años, en la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan. Entre estos cuadros, uno de los más preocupantes es la  depresión, una de las principales causas mundiales de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes, contribuyendo a aumentar las cifras fatales, como es el caso del suicidio, que resulta ser la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años

Los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Salud Mental Universitaria de Chile, son tan reveladores como alarmantes; un 46% de los alumnos tienen síntomas depresivos y muestras de ansiedad y un 54% sufre de estrés, mientras que el 44% de los estudiantes universitarios declara que  ha estado con tratamiento psicológico y el 5,1% de los consultados relató que había tenido pensamientos suicidas en el período que se realizó el estudio.

Este cuadro se completa con una serie de otros datos que contribuyen a señalar la gravedad de la situación, malas cifras sobre la calidad del sueño; -67,20% tiene síntomas de insomnio o sueño durante el día- y los hábitos de los estudiantes, un 87% presenta malas conductas alimentarias- como atracones, ayunos, vómitos y pérdida de control-: 74,8% sigue dietas o practica ejercicio intenso; 4,30% usa laxantes, pastillas o diuréticos para poder bajar de peso.

También contribuye para el diagnóstico de la situación el consumo de drogas, tabaco y alcohol: 23,6% consume alcohol entre 1 a 4 veces por semana; 13,5% consume marihuana entre 1 a 4 veces por semana; y 10,8% consume tabaco entre 1 a 4 veces por semana. Además, un 9% afirma consumir ocasionalmente tranquilizantes y un 3,2% consume cocaína ocasionalmente.

Cualquier familia que tenga adolescentes en las casas de estudios superiores puede agregar otros desafíos que tienen que enfrentar los adolescentes, problemas de definición sexual, de relaciones interpersonales, de rendimiento académico, por lo tanto, es muy valedero interrogarse si estamos prestando la debida atención, si los vínculos con los jóvenes son suficientemente sólidos y significativos, si sabemos lo que les sucede. No basta con clamar por la respuesta de otros, partiendo de políticas públicas o responsabilizar directamente a las instituciones de educación superior, las cuales igualmente tienen una clara aunque no absoluta responsabilidad.

Desde una mirada más amplia resulta evidente que hay problemas serios en la sociedad chilena,  puede ser que los indicadores de éxito en la búsqueda de la felicidad sean equívocos, se hace cada vez más necesario encontrar el espacio para reflexionar  sobre cuáles deberían ser nuestras prioridades.

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