Editorial

La intolerable realidad del maltrato al adulto mayor

Por: Editorial Diario Concepción | 14 de Junio 2018
Fotografía: Contexto | Agencia Uno

Con lenta gradualidad, pero a lo menos como un factor a tener en cuenta, ha ganado espacio en la opinión pública y en la administración del Estadio, los cambios acentuados de la demografía chilena, tendencias que no parecen poder cambiar de curso y, más bien, reflejan su aceleración y agravamiento, en cuanto a la proporción de adultos mayores y sus particulares y urgentes demandas.

En el amplio inventario de sus necesidades, de todo orden, hay otra que no debe esperar, por ser circunstancias que muchos de ellos están experimentando en el presente, se trata del cuidado de sus personas y el respeto a su dignidad de ser humanos, personas de edad avanzada, dependientes y vulnerables que necesitan ser cuidadas y protegidas del maltrato.

La Organización Mundial de la Salud define el maltrato al adulto mayor como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”. El maltrato a personas mayores puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual y el abuso de confianza en cuestiones económicas.

Según esta organización, en una publicación sobre el particular el año 2016, el maltrato de las personas mayores es un problema importante de salud pública, aunque, por los mismos motivos que podrían explicar su ocurrencia; indiferencia o negligencia, hay poca información sobre el alcance del maltrato en la población de edad avanzada, especialmente en los países en desarrollo.

Las cifras conservadoras permiten estimar que 1 de cada 10 personas mayores sufre rutinariamente malos tratos, pero es muy posible que esta cifra esté subestimada, que exista una cifra oculta y que las notificaciones ocurran solo en uno de cada 24 casos de maltrato a personas mayores, en parte porque los afectados suelen tener miedo de informar a sus familiares y amigos o a las autoridades.

Con la excepción de residencias para mayores de alto estándar, pero de costo inaccesible para muchos ancianos, en numerosos establecimientos se ha denunciado actos abusivos , cuya relación es en extremo dolorosa para una sociedad sensible y solidaria; como maniatar a los pacientes, atentar contra su dignidad, impedir arbitrariamente que tomen sus propias decisiones en los asuntos de la vida cotidiana y desatenderlos o someterlos a malos tratos emocionales.

Estudios efectuados en comunas del sur de nuestro país, revelan que el 30% de los encuestados ha sufrido algún tipo de maltrato, es decir, uno de cada tres adultos mayores, donde el abuso patrimonial, la agresión psicológica y la negligencia, figuran dentro de los mayores indicadores de maltrato. “Cabe destacar que las personas mayores, generalmente, protegen a su familia, por lo que no declaran fielmente su realidad y no denuncian, ya que esto puede implicarles un enfrentamiento con el agresor o agresora, quienes usualmente son sus propios hijos o familiares directos, de los cuales dependen en lo afectivo y económicamente”, en la conclusión de los investigadores.

Es el inminente desafío para a sociedad chilena y sus gobernantes, garantizar la vida digna y plena de sus adultos mayores, sobre todo, aquellos a quienes su propia vida, a pesar de sus esfuerzos, no les dio los medios para cuidar de sus últimos años.

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