Editorial

El inquietante panorama de una vejez vulnerable

Por: Editorial Diario Concepción | 10 de Junio 2018
Fotografía: Archivo | Diario Concepción.

Si la proporción de adultos mayores fuera una cifra moderada en la demografía chilena, el problema que ellos representan podría ser resuelto con las medidas pertinentes, sobre las cuales hay una abundante referencia internacional, pero no es una situación como las que han ocupado la política pública en otras oportunidades, por encontrarse Chile en una etapa avanzada de su envejecimiento poblacional.

Efectivamente, los datos actuales indican que en el reciente medio siglo la esperanza promedio de vida al nacer aumentó 4,2 años por década, actualmente llega a los 79 años, nivel ligeramente superior al de los Estados Unidos, según cifras de la OECD, 2011. Para hacer de esta situación un cuadro de mayor complejidad, coexiste la realidad de un marcado descenso de la tasa global de fecundidad, estimada para el período entre los años 2045-2050, de 1.8, cifra muy por debajo del nivel de reemplazo generacional.

Según el Censo 2017, el número de adultos mayores supera los 2,8 millones de personas, el 16,2% de la población nacional. De permanecer estables las tendencias mencionadas, los adultos mayores de 60 años llegarán al 33% para el año 2050 y los mayores de 79 años, que hoy conforman 2,6%, alcanzarán 8,7%, una situación que califica a nuestro país como hiper envejecido.

Se ha conocido recientemente los resultados de la “Quinta Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores en Chile: Opiniones de la población chilena respecto al envejecimiento poblacional”, del Servicio Nacional del Adulto Mayor, el estudio deja de manifiesto una mirada pesimista sobre los adultos mayores: el 73% de los encuestados estima que son una población marginada de la sociedad y predomina la idea, para más del cincuenta por ciento, de que el nivel de satisfacción con la vida disminuye con los años, una percepción más fuerte aún en chilenos de niveles socioeconómicos más bajos, con menor escolaridad y entre quienes tienen entre 25 y 59 años.

Según los participantes en la encuesta, hay un predominio de los conceptos de la “dependencia”, la “inactividad” y la “enfermedad”, en lo relativo a la vejez, muy por sobre otros descriptores más positivos, como podrían ser la “sabiduría”, “experiencia” o “abnegación”. Este imaginario social de la vejez subyace a un contexto social que es muchas veces inhóspito para las personas mayores, donde existe una diversidad de barreras a la integración en varios ámbitos, entre los que se puede aludir al laboral y productivo, el educativo y el de salud, entre otros.

Sin embargo, hay un indicio alentador; quienes viven con adultos mayores de 75 tienen sobre las personas de esta edad una mirada mucho más positiva sobre la vejez, lo cual, para los investigadores, indica que es posible implementar políticas públicas que ayuden a vincular a personas de distintas edades para romper estereotipos, así, el actual gobierno ha declarado estar trabajando en un plan de envejecimiento positivo para “incorporar fuertemente la protección y el respeto a los derechos de las personas mayores”.

El país tienen que asumir que las personas mayores son sujetos relevantes para el desarrollo integral de la sociedad, incorporar el paradigma que la vejez es un proceso demográfico y etapa del ciclo vital, una realidad que debe ser enfrentada decididamente, ya que los costos de ignorarla suelen mucho más altos, que hacerlo de modo oportuno.

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