Expertos recomiendan calcular medicamentos, consultas y tratamientos antes de jubilarse.
•Mayor presión sobre los ingresos: Si una persona pasa de ganar $2 millones a recibir $1 millón de pensión y mantiene $150 mil en gastos médicos, la proporción destinada a salud sube de 7,5% a 15%.
•Pérdida de coberturas: Los seguros complementarios vinculados al empleo pueden terminar al jubilarse, por lo que se recomienda revisar las alternativas disponibles antes del retiro.
La disminución de los ingresos durante la jubilación puede aumentar el peso de los gastos en salud en el presupuesto mensual, especialmente cuando se pierden los seguros complementarios asociados al empleo.
Por ello, especialistas advierten sobre la importancia de incorporar medicamentos, consultas, exámenes y eventuales tratamientos de alto costo en la planificación previsional.
Un ejemplo de este escenario es el de una persona que recibe un sueldo bruto de $2 millones mensuales y destina $150 mil a gastos médicos.
En ese caso, la salud representa un 7,5% de sus ingresos. Si al jubilarse su ingreso baja a $1 millón y mantiene el mismo gasto, la proporción aumenta al 15%.
“El gasto médico puede mantenerse o aumentar, mientras la pensión mensual es inferior al sueldo que se recibe durante la vida laboral”, explicó Cristián González, fundador de Sano y Protegido, quien advirtió sobre el impacto que esta situación puede tener en el presupuesto de los futuros pensionados.

Cedida.
A este escenario se suma el término de los seguros complementarios de salud vinculados al contrato de trabajo.
Según los antecedentes entregados por especialistas del área previsional y financiera, estas coberturas generalmente finalizan cuando termina la relación laboral, aunque algunas empresas pueden extenderlas temporalmente mediante acuerdos colectivos o sindicales.
De esta manera, quienes se pensionan deben revisar qué prestaciones conservarán a través de Fonasa o Isapre, además de las condiciones de mecanismos como las Garantías Explícitas en Salud (GES) y la Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas (CAEC), disponible para afiliados a Isapre que cumplan sus requisitos.
Otro factor es la contratación de nuevas pólizas a una edad avanzada o cuando ya existen enfermedades. Las aseguradoras pueden establecer restricciones de cobertura por preexistencias, por lo que cambiar de seguro sin conocer previamente las condiciones de aceptación puede dejar a una persona expuesta a gastos que esperaba cubrir.
Entre las medidas que plantean los especialistas está elaborar un presupuesto que contemple los gastos médicos habituales, una reserva para atenciones extraordinarias y recursos para cubrir deducibles y prestaciones no reembolsadas.
La recomendación es revisar estas variables antes de dejar de trabajar, cuando todavía es posible evaluar las coberturas disponibles y ajustar la planificación financiera.
De esta forma, los gastos médicos pueden incorporarse al cálculo de los recursos necesarios para mantener el nivel de vida durante la jubilación.