Gremios, academia y el sector público coordinan millonarias inversiones de Corfo para potenciar rutas ecoturísticas y mitigar el rezago económico de las zonas rurales.
El Banco Central de Chile informó que el Producto Interno Bruto (PIB) de 10 regiones del país disminuyó durante el primer trimestre de 2026, escenario donde la región del Biobío registró una severa caída del 5,2%. En este contexto de bajo crecimiento, el turismo surge como un incentivo clave para reactivar la economía local.
En medio de este panorama, destaca el reciente reconocimiento otorgado por la Organización Mundial de Enoturismo (OMET) al Valle del Biobío, bajo los principios de responsabilidad ambiental, sostenibilidad y satisfacción de los actores locales. Este galardón abre nuevas oportunidades para atraer inversiones, fomentar el empleo y posicionar a la Región.
Javier Sepúlveda, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad de Concepción (UdeC) y exseremi de Economía del Biobío, relevó que las actividades de turismo y entretenimiento reúnen a un poco más de 6 mil 700 empresas (6% del total regional), generan ventas anuales por más de 493 mil millones de pesos (1% de las ventas regionales) y sostienen cerca de 24 mil 850 empleos, lo que representa aproximadamente el 3% del mercado laboral de la zona.
“Los antecedentes demuestran que el turismo ya tiene un peso relevante en la estructura productiva del Biobío donde reconocimientos internacionales como el otorgado recientemente por la OMET constituyen una gran oportunidad para aumentar el flujo de visitantes, dinamizar las economías locales y fortalecer su contribución al crecimiento económico regional en los próximos años”, proyectó el docente de la UdeC.
Teresa Alarcón, presidenta de Contur Biobío, gremio que agrupa a empresas de turismo de la provincia de Biobío y la Región, detalló que fueron reconocidos y premiados por la OMET en el marco del Global Wine Tourism Organization (GWTO) 2026, realizado en Alentejo, Portugal.
“Participamos como delegación de la Red Mercado y como Contur Biobío”, destacó Alarcón, liderando este gremio que agrupa a empresas turísticas de la provincia y que ha impulsado con fuerza el enoturismo regional. “Este reconocimiento nos permite validar el modelo de integración territorial que se está aplicando en la región y las acciones público-privadas”, señaló.
Por su parte, Jorge Venturelli, gerente comercial de Haras Santa Amelia, aportó que el reconocimiento de la OMET ratifica el camino trazado en la zona, enfocado en establecer estándares de calidad y un trabajo colaborativo en toda la cadena turística.
Desde Contur Biobío explicaron que se trató de una gira técnica, que incluyó a España y Portugal, la cual surgió luego de que en 2025 dos integrantes de la Red Mercado, que es un programa de Corfo, asistieran a la Segunda Cumbre Mundial de Enoturismo en Yantai, China, donde vislumbraron el potencial de desarrollo para la zona.
Posteriormente, incorporaron la asistencia a la Tercera Cumbre Mundial en Alentejo y Beja (Portugal) dentro del programa Red Mercado presentado a Corfo. Esto permitió que las empresas beneficiarias participaran de la instancia y realizaran una gira por viñedos, bodegas y firmas ligadas al rubro, tanto en suelo portugués como en Madrid, España.
La delegación estuvo conformada por Martin Puffe, gerente general del Hotel Salto del Laja; Jorge Venturelli, gerente comercial de Haras Santa Amelia; Fernanda Abos-Padilla, socia de Turismo Ayekantün, y Teresa Alarcón, directora de Alte Tour y presidenta de Contur Biobío.
De acuerdo con Alarcón, Portugal y Madrid tienen tradiciones enoturísticas consolidadas, pero con un matiz y es que, al contrario de lo que se piensa, es un fenómeno reciente que explotó en la pospandemia.
“Ha sido un giro de las viñas y bodegas para mantenerse en el rubro, dado que año a año baja el consumo de vino. Los productores debieron adaptarse e incorporar el turismo en diversas experiencias: desde recorridos, catas y degustaciones, hasta instancias participativas como la vendimia y las podas. El enoturismo en las viñas visitadas representa entre un 25% y un 60% de sus ingresos”, acotó.
Otro elemento resaltado por la dirigente es el discurso unificado de los productores respecto a sus vides, territorio e historia.“Luego, cada uno se diferencia respecto a su método de vinificación, guarda y experiencias”, agregó.
Según el gremio, más allá del vino, el enoturismo articula gastronomía, paisaje, hotelería y patrimonio. “El trabajo asociativo genera un círculo virtuoso en las economías locales, creando empleo y frenando la migración de las zonas rurales a la ciudad”, añadió Alarcón, destacando que los actores se ven como una oferta complementaria y no como competencia.
Consultada sobre las prácticas portuguesas y españolas aplicables en el corto plazo en la zona, la presidenta de Contur Biobío enfatizó que lo primordial es el relato asociado al territorio. “El enoturismo no involucra una gran inversión en infraestructura; requiere relato, autenticidad y brindar una experiencia completa. Se puede hacer enoturismo con algo simple pero bien elaborado, que cumpla con estándares de calidad y un precio concordante”, dijo.
Para sofisticar la oferta turística regional, Corfo Biobío conformó el Programa Territorial Integrado (PTI), el cual articuló las misiones técnicas en Europa. “El objetivo central de esta prospección internacional es absorber y replicar experiencias exitosas para agregar valor estratégico al Valle del Biobío”, sostuvo James Argo, director ejecutivo de Corfo Biobío.
Para asegurar dicho impacto, el PTI trabaja en superar brechas de articulación comercial, gestión y resiliencia climática a través de una gobernanza formal que reúne a viñas, gremios, la academia y el sector público.
Desde 2024, el organismo de fomento ha destinado más de $120 millones en apoyo al sector vitivinícola. “En el sector enoturismo se han aportado cerca de $400 millones, dinamizando el rubro junto a un cofinanciamiento privado de $124 millones. Esta inversión conjunta impactó directamente a cerca de 80 empresas del territorio, fortaleciendo a 12 bodegas locales y configurando al menos ocho rutas ecoturísticas en la región”, afirmaron desde la institución.
Maritza San Martín, directora regional de Sernatur, apuntó que el enoturismo ha tenido un crecimiento importante en la Región y dijo que “es un proceso paulatino y permanente, donde cada día son más las viñas que apuestan por el turismo e invierten en infraestructura para atender visitantes, además de diseñar rutas enoturísticas vinculadas con touroperadores especializados”.
Se hacen cada vez mejores fiestas de la vendimia gracias a que la institucionalidad pública —como Corfo, Sercotec o Indap— ha invertido en apoyar a los viñateros hacia el turismo. “Por ello, el reconocimiento hecho en Portugal es una muy buena noticia”, expresó San Martín.

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El valor de la identidad local también fue respaldado por los productores. Tras el galardón obtenido en Yantai el año pasado, Cristian Rozas, dueño de Viña Sanroke de San Rosendo, aseguró que es fundamental potenciar el enoturismo regional debido a sus ventajas únicas. “Hay muchas parras ancestrales que fueron las primeras en llegar a Chile, como la cepa País, que sobrepasa los 300 años, o las parras de Malbec, que son las más antiguas de Sudamérica y están aquí en San Rosendo”, afirmó.
Viña Sanroke realiza enoturismo desde 2015. “Hemos recibido turistas nacionales e internacionales que quedan maravillados porque encuentran elementos poco comunes, como las casas y bodegas de adobe, o viñas familiares atendidas por sus propios dueños con métodos artesanales”, relató Rozas.
Finalmente, el productor enfatizó la necesidad de aumentar la visibilidad del sector. “Se han hecho esfuerzos para que las autoridades ayuden a visibilizar la zona. Ya se está trabajando en rutas apoyadas por Corfo y Contur para seguir perfeccionando el servicio. Un ejemplo es la ruta San Rosendo-Laja, que es una de las que lleva más tiempo desarrollándose”, concluyó.