Economía y Negocios

Conozca los puntos en disputa para aprobar la modernización tributaria

Boleta electrónica para enfrentar menor recaudación, pymes y reintegración son los aspectos en que no hay acuerdo. Hasta ahora el Gobierno no tiene certeza de que logre avanzar en el trámite legislativo.

Por: Javier Ochoa | 12 de Marzo 2019
Fotografía: Archivo

Consenso parece ser la palabra clave para que se logre aprobar el proyecto de modernización tributaria, discusión que está cruzada, inevitablemente, no solo por elementos técnicos, sino también ideológicos.

La directora del Área  Auditoría de Cabello & Compañía Abogados Tributarios, la contadora y magíster en dirección y gestión tributaria en la Universidad Adolfo Ibáñez, Pilar Cabello, dijo que una discusión central, añadió, por su implicancia política y de recaudación, será la propuesta del Gobierno de integrar nuevamente los sistemas de tributación.

“Recordemos que la reforma de 2014 buscaba que las empresas tributen hoy por sus ganancias y que no quedaran acumuladas eternamente sin tributar en el llamado FUT, y que son las grandes empresas las que tenían FUT gigantescos, y no las pymes donde el dueño normalmente retira y paga en su global complementario, sino es por todo es por casi todo. La propuesta original en el 2014 fue el sistema atribuido (14 A de la Ley de Impuesto a la Renta), donde la empresa paga el 25% y atribuye al dueño lo total ganado en el año, independiente si lo retiró o no, y con algunos beneficios para las pymes. Esto implicaba una gran mejora a la recaudación, pero esto no fue aceptado por todos, por lo que se creó el sistema parcial integrado (14 B de la Ley de Impuesto a la Renta) donde la empresa paga una tasa del 27% y los dueños tributan solo cuando retiran, pero no usando la totalidad de los créditos. Digamos que era el sistema antiguo, pero con un castigo para quienes elegían este sistema que implica pagar menos hoy, pero una carga mayor al dueño en impuestos. A pesar de que es más caro estar en el sistema semi integrado, las grandes empresas en Chile están en este sistema que son las que generan la mayor parte de las ganancias o renta del país, pues paga solo cuando hay retiros, entonces la recaudación no es por el total ganado en el año, desplazando impuestos a años futuros que no sabemos cuándo”, sostuvo Pilar Cabello.

Este último, agregó, es el que se propone en el proyecto integrar nuevamente, es decir, bajar la recaudación a nivel de los dueños. Entonces las preguntas que nacen son: ¿cuánto menos se recaudará? ¿Qué incentivo hay para las empresas y dueños del sistema A en seguir en este que implica pagar hoy y los otros pagan diferido?

Discusión ideológica

El abogado Álvaro Moraga, quien  es además profesor de las cátedras de Gobiernos Corporativos, Tributación de la Empresa y de Fusiones y Adquisiciones (M&A) en la escuela de Post Grados de la Universidad Adolfo Ibáñez, planteó que la política consiste precisamente en la capacidad de llegar a acuerdos para consensuar objetivos contrapuestos, pero que tienen una base común. En este marco, sostuvo, si para destrabar la Reforma Tributaria se deben eliminar exenciones o subsidios para determinados sectores o industrias, es un precio que se debe pagar, ya que el bien general está por sobre el bien particular.

“Lo que no se entiende es la miopía (o tozudez) de algunos sectores para tratar estos temas técnicos con sesgos ideológicos del siglo pasado. Hace unos días, China anunció una importante rebaja de impuestos a las empresas con el objeto de evitar la desaceleración del crecimiento económico. No se comprende como nuestros parlamentarios aún piensan que más recaudación genera más crecimiento y bienestar social. La inmensa mayoría de las personas no quieren las cosas gratis; quieren mejores trabajos con mejores sueldos para decidir libremente sobre sus condiciones de vida. Y ello, en un país chico como el nuestro, solo se consigue con una economía dinámica que sea capaz de atraer la inversión extranjera y nacional de largo plazo”.

Moraga advirtió que el impacto en el mundo Pyme de un posible rechazo de la idea de legislar será muy profundo, ya que el proyecto se hace cargo de demandas históricas del sector, tales como tener un impuesto menor al de las grandes empresas, poder tener un sistema de depreciación instantánea (que en palabras simples significa poder llevar el 100% de las inversiones a gasto) o poder tener un sistema de contabilidad simplificada. Y las pymes son casi el 90% de las empresas de Chile.

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