Economía y Negocios

La partida de Ernesto Escobar, el gerente que salvó a Huachipato

A su llegada, la siderúrgica estaba al borde del cierre. Tras 5 años al timón, se le reconoce su liderazgo en los procesos de reestructuración interna, lucha por salvaguardias y recursos clave para la operación. Hoy deja la empresa con cifras azules y con un reconocimiento transversal a su gestión.

Por: Francisco Bañados | 30 de Septiembre 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

Cuando Ernesto Escobar Elisetche aterrizó en Huachipato el 1 de julio de 2013, llegó con una misión que, en su momento, parecía imposible: salvar la Compañía. En efecto, el escenario no era nada de alentador. Las pérdidas, derivadas de la crisis subprime internacional y de los cambios en el mercado local después del terremoto, en adición a las inéditas tensiones con el Sindicato N°1, se sumaban a las presiones del directorio de la matriz CAP para reestructurar la empresa.

Se venía una dramática reducción de personal y una noticia que parecía una lápida: el anuncio de la paralización del Alto Horno N°2, llamado internamente “el corazón del proceso siderúrgico”. Presiones que llevaron a Iván Flores, gerente general de la época, reconocido entre sus pares como una autoridad mundial en el área de producción primaria, a dar un paso al costado y presentar su renuncia.

El Directorio de CAP pensó entonces en Ernesto Escobar para asumir esa responsabilidad, ejecutivo penquista, ex alumno UdeC, ingresado en 1974 a Huachipato, con una dilatada carrera en la gerencia comercial en Santiago y luego en otras responsabilidades dentro del holding, como la gerencia del grupo Cintac, o la presidencia de Asimet, el gremio metalúrgico y metalmecánico.

Pero claro, en el momento de su llegada, más que al salvador, muchos creyeron ver en él al hombre que venía a ponerle candado a la empresa. Así lo reconoce el histórico ex presidente del Sindicato N°2, Pedro Gutiérrez, quien este mes dejó el cargo que ocupó durante 20 años. “Eran días de mucha incertidumbre. La salida de don Iván, la gran crisis que hubo con el Sindicato N°1, los rumores… Pero don Ernesto muy rápido comenzó a dar señales de que venía a trabajar para salvar a Huachipato. Y de a poco nos fue convenciendo a todos de que iba por el camino correcto, aunque éste fuera doloroso”, recuerda el ex dirigente.

Una visión similar comparte el también histórico presidente del Sindicato N°1, Héctor Medina, quien por estos días agradeció su gestión: “Creímos que lo mandaban a hacer la parte fea, pero fue todo lo contrario. Hizo lo que tenía que hacer. Y hoy los trabajadores se lo agradecen”.

En efecto, ya en el plano ejecutivo, a Escobar se le reconocen varios hitos, entre ellos controlar las pérdidas tras una compleja etapa de readecuaciones internas para volver a las utilidades (entre ellas cerrar la línea de productos planos y reducir prácticamente a un tercio al personal); liderar el proceso para convencer a la autoridad de dictar salvaguardias y antidumping contra competencia desleal proveniente de China y México; y finalmente haber obtenido en mayo el visto bueno del Directorio de CAP para fondos que permitieran la mantención de los dos altos hornos y la puesta en marcha del segundo de ellos, paralizado desde finales de 2013.

Mientras esto ocurría, lideraba un proceso volcado, primero a rentabilizar la operación (haciéndola más eficiente y vendiendo subproductos), y segundo, apuntar a la innovación, buscando el desarrollo de productos específicos y de valor agregado, que hicieran menos permeable a Huachipato ante los vaivenes del, de por sí inestable, mercado internacional del acero.

Y pese a que se trata de un proceso aún en ciernes, las cifras son elocuentes: al primer semestre 2013, con una producción terminada 455.000 TM (incluía planos y largos con dos altos hornos), el Ebitda de la compañía era negativo, con US$-17,1 millones; arrojando como resultado pérdidas por US$ 52,3 millones. Un panorama muy distinto al del primer semestre 2018, donde el Ebitda alcanzó US$ +23,8 millones, con utilidades de US$ 0,7 millones. Todo ello con una producción terminada menor a la del lustro anterior: 381.000 TM, a partir de una producción en exclusiva de productos largos y con un solo alto horno.

Lo que viene para Huachipato

En uno de sus últimos días en CAP Acero (dejó oficialmente la gerencia general hoy, y mañana asume su sucesor, Rodrigo Briceño), Ernesto Escobar recibió a Diario Concepción en su oficina para conversar sobre sus 44 años ligados a la CAP, sus cinco años al timón de Huachipato, y pese a su carácter reservado, también sobre la persona detrás del cargo.

Cuenta que no fue fácil, ni para él ni para su familia, aceptar el desafío en 2013. En efecto, le correspondió asumir la prueba más compleja de su carrera en un momento en que ya estaba comenzando a pensar en su jubilación. Avecindado desde hace tres décadas en Santiago, en 5 años debió ir y venir todas las semanas. “Con mi señora conversamos que iba a ser un año, probablemente dos, pero al final fueron cinco”, recuerda, agradeciendo la paciencia de su familia. Y si bien reconoce que no se desconectará del todo, pues seguirá integrando directorios en el Grupo CAP, afirma que por fin podrá dedicar más tiempo a los nietos, a viajar, a disfrutar del tiempo libre…

Pero antes de eso tendría que pasar sus últimos días entre despedidas y directorios en Santiago, reuniones con su sucesor Rodrigo Briceño, y cerrar los últimos temas pendientes. Y entremedio de esa vorágine, conversar algunos minutos con Diario Concepción.

-Si ayer el acero era casi visto como un commoditie, hoy el foco parece estar puesto en la innovación y en la generación de productos de mayor valor agregado, quede alguna manera sean menos permeables a los vaivenes del mercado. ¿Qué nuevas líneas están desarrollando o pensando desarrollar en el corto y mediano plazo?
CAP Acero ha buscado diversificar sus áreas de negocio y mercados, de modo de ser menos dependientes de las fluctuaciones que afectan, de sobre manera, a los mercados de los productos con bajo valor agregado. Así, sobre la base de las instalaciones especializadas que posee, sumado a los conocimientos en el ámbito metalúrgico adquirido por sus profesionales, se inició un plan de desarrollo de negocios con aceros especiales. Estos nos van a permitir acceder a una nueva gama de clientes, nacionales y extranjeros, que privilegian la calidad de los productos que reciben y aprecian propuestas de valor como la flexibilidad, una esmerada logística y asistencia técnica al alcance de la mano. Progresivamente se han ido consolidando negocios en estos nuevos mercados que se proyectan como muy auspiciosos para la compañía.

-Hasta hace poco, se veía que la única posibilidad de asegurar la continuidad de la empresa era con la llegada de un socio estratégico y la consiguiente inyección de recursos. ¿Hoy qué tanto dependen de la eventual llegada de capitales?
– Hoy CAP Acero tiene un plan de desarrollo, en estado de ante proyecto, basado en productos largos de alta calidad, que progresivamente irá copando su actual capacidad de producción primaria, con inversiones acotadas, con foco en maximizar sus competencias para ofrecer al mercado una alta proporción de productos especializados. Este formato permitirá asegurar un negocio perfectamente sustentable para la empresa.
-En el estado actual del negocio del acero a nivel internacional, plagado de incertidumbres, pensar en revivir un proyecto como el del 2008, que consideraba duplicar la capacidad instalada de Huachipato, produciendo planos y largos, sólo podría ser concebido en sociedad con inversionistas que estén dispuestas a compartir los altos costos involucrados y, a su vez, los riesgos que un proyecto de esa envergadura representaría.

Foto por Raphael Sierra P.

-Este año lograron en el Directorio la aprobación de recursos para la mantención y puesta en marcha del Alto Horno N2, inversión clave para la continuidad de la empresa. ¿Se avizoran otras inversiones necesarias y estratégicas que pudieran requerir convencer al directorio? ¿Cuántos años de “autonomía” tienen con los recursos inyectados recientemente?
-Efectivamente, reiniciar la operación del Alto Horno N° 2 resulta clave para la continuidad operacional de la empresa, dado los beneficios que ofrece su mayor productividad, mayor eficiencia y flexibilidad en el tipo de carga que puede utilizar. La mayor producción reportará una contribución adicional que tendrá un efecto positivo en los resultados, condición esencial para justificar las próximas etapas del plan de desarrollo mencionado. Es muy importante mencionar, que el costo de este proyecto está siendo financiado íntegramente con recursos obtenidos de la operación de la compañía.

-Si bien la aprobación de salvaguardas para proteger a los productos nacionales de la competencia desleal no ha sido todo lo rápida, ni por los montos, porcentajes y plazos que hubiera deseado la industria, algo se ha avanzado. ¿Qué hitos y avances importantes se han logrado en esta materia?
-Debemos reconocer que hasta hace unos tres años atrás, el tema de la competencia desleal que enfrentaba el sector no estaba en la agenda de la autoridad política ni económica. Hoy, luego un esfuerzo gigantesco, en recursos y horas destinadas a reunirse y explicar el problema y sus implicancias, primero ante las autoridades regionales y después nacionales, se han logrado avances importantes. Debo reconocer el aporte invaluable que en estas gestiones han comprometido nuestros dirigentes sindicales. Las medidas correctivas obtenidas, si bien no han sido todo lo efectivas como se hubiera deseado, al menos han dado una señal clara al mercado de preocupación y estado de alerta por parte de la autoridad competente. Esto último, tiene su expresión máxima al iniciar la propia CNDP una investigación de oficio sobre la posible existencia de distorsiones en productos que forman parte de la cadena de valor que se inicia con nuestro acero en mercado de la minería.

 

“Cuando don Ernesto llegó, no teníamos la seguridad de que Huachipato pudiera continuar. Como trabajadores vivimos un proceso doloroso, pero él nos dio bases más sólidas y probó que podíamos salir adelante. Hoy nos deja con números celestes”.

Héctor Medina Alegría, presidente Sindicato N°1 de Huachipato,

 

“Desempeñó un rol crucial en el proceso de transformación de la Compañía, en medio de una de las crisis más profundas de su historia. Su liderazgo imprimió una nueva dinámica, y hoy nos lega una organización más robusta y ágil para afrontar con éxito los desafíos futuros”.

Pablo Pacheco Bastidas, gerente de Sustentabilidad y Personas de CAP Acero.

 

“Le tocó asumir cuando las relaciones con el Sindicato N°1 estaban quebrabas. Nos tocó trabajar juntos en uno de los peores momentos de la empresa, un proceso durísimo y doloroso, pero no había otro camino. Le dio aire a Huachipato. Para mí, es un verdadero ídolo”.

Pedro Gutiérrez, pdte. Sindicato N°2 entre 1998 y 2018, director nacional de CC La Araucana,

 

“En sus 44 años de trayectoria tanto en CAP como en Cintac, la CChC, Asimet y Alacero, ha sido un artífice clave del desarrollo de la industria metalmecánica en Chile y Latinoamérica. Su liderazgo, sus principios y valores han sido un ejemplo para nosotros, y se lo agradecemos”.

Jaime Quadri Rosen, gerente Comercial de CAP Acero.

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