Economía y Negocios

Alejandra Muños y Gladys Hernández: Emprendedoras 100% nuestras

Mostramos los beneficios del encadenamiento productivo a través de dos emprendimientos administrados por mujeres. La alianza entre pequeñas empresas y las cadenas del retail en la práctica y con la marca Bío Bío.

Por: Silvanio Mariani | 10 de Junio 2018
Fotografía: Gentileza Unimarc.

Gladys Hernández produce albahacas, cilantro, lechugas, acelgas, espinacas y puerros, entre otras hortalizas, en un predio ubicado en las parcelas de Boca Sur viejo, comuna de San Pedro de la Paz. Fue ahí que su papá comenzó el negocio familiar en 1987, luego ingresó Gladys y sus hermanos a trabajar la tierra. Hoy, de los ocho hijos de Gladys, cuatro de ellos trabajan en la empresa familiar.

“Todo esto lo hacemos nosotros”, dice de los productos cultivados a pulso, naturales, frescos y de calidad garantizada. Calidad que la ha llevado a estar presente en centros de comida de la Región y en salas de ventas de Unimarc, a través del programa “100% Nuestro”.

“Llevo 20 años aproximadamente con Unimarc, desde que se instaló el primero acá en la zona y ellos nos abrieron las puertas, en verdad nos dieron la oportunidad”, detalla la emprendedora. La producción de cilantro, perejil y acelga, por ejemplo, alcanza las 5.000 unidades mensuales.

Endulzar los paladares

Sustancias y confites BuBy es otro ejemplo de empresa familiar que ha logrado sinergia con el retail. Fundada en 1981 por la familia Muñoz y establecida en el sector Lorenzo Arenas, siempre se ha preocupado de ofrecer productos de alta calidad y de buen sabor, manteniendo siempre una elaboración artesanal y manual. Dentro de sus variados productos encontramos sustancias, cuchuf líes, barquillos de invierno, paletas y chocolates, entre otros. Alejandra Muñoz explica cómo empezó la compañía.

“Mi abuelo era artesano naval, profesor y cuando jubiló tuvo la intención de armar un negocio. Conoció a un señor que hacía sustancias y aprendió. Partió con una batidora y la producción era poca, sólo para abastecer el boliche, tenían una producción de dos cajas diarias. Vendían a nivel ambulante”.

Con el tiempo la naciente empresa familiar se dio cuenta que la misma masa de las sustancias servía para hacer otros productos y comenzaron a cambiar las formas y a poner sabores. Desde ahí empezó a variar la oferta y los clientes comenzaron a pedir encargos.

A raíz de eso fueron pioneros, porque los productos serían elaborados en forma artesanal y comenzaron entonces a vender a gran escala.

“Yo me incorporé en los veranos desde los 12 a13 años, ayudando a mi papá y al salir de la Universidad, ya estábamos atendiendo de tres a cuatro cadenas de supermercados. El negocio empezó a crecer mucho y mi papá se vio un poco ahogado por el crecimiento y me pidió hace diez años ser parte y juntos hemos levantado el negocio. Ahora tomo las decisiones, tengo contacto con clientes y proveedores, aunque igual terminamos haciendo de todo”, explica Alejandra.

“Es un trabajo duro, porque el ser mujer tiene varias exigencias, tengo familia, hijos y compatibilizarlo es complicado. Sin embargo, tengo harto apoyo de mi familia, esposo y me apoya ante todo”.

Algunos eventos externos, han dificultado un poco, por arreglos de avenidas, pero han logrado salir adelante. “Ahora hemos vendido harto, haciendo turnos de noche, pero ya estamos volviendo a las pistas”, dice orgullosa.

Es un negocio familiar en que cuatro de la familia participan de la empresa. Además, tienen contratados a 20 empleados. Como es un negocio de temporada de invierno, el volumen de productos mensuales varía por estaciones. “En el periodo de invierno, sacamos alrededor de 800 y 1.000 cajas”, dice Alejandra.

Alianza con retail

Las empresas administradas por Gladys Hernández y Alejandra Muñoz entregan buenos ejemplos del circulo virtuoso generado por el encadenamiento productivo. En palabras simples, la cooperación mutua entre una empresa de menor tamaño y un gigante del retail. En ese caso, la cadena de supermercados Unimarc a través del programa “100% Nuestro”, una iniciativa única en el país, que busca rescatar y resaltar los sabores locales de cada región. Su objetivo es potenciar a los proveedores Pymes de todo Chile, destacando sus productos en las góndolas de Unimarc.

Este programa, lanzando en noviembre de 2012 en Coyhaique, hoy se encuentra implementado en las 15 regiones, permitiendo la comercialización de productos locales en más de 200 tiendas Unimarc.

Según explica el gerente División Unimarc, José Ahumada, “Todo esto, con el firme propósito de crear valor compartido entre los proveedores locales y Unimarc, privilegiando a las pequeñas empresas y potenciando el desarrollo de cada región”.

Gentileza Unimarc.

Para Gladys Hernández y su empresa de hortalizas, esta alianza ha sido la puerta para ingresar a un gran número de salas de ventas.

“La experiencia ha sido excelente, no he tenido ningún problema. Me siento grande, porque no es fácil entrar en los supermercados. Siempre es una preocupación hacer lo mejor y que vayamos cumpliendo con los pedidos. Llevo 20 años aproximadamente con Unimarc, desde que se instaló el primero acá en la zona y ellos nos abrieron las puertas, en verdad nos dieron la oportunidad”.

Con esta ventana para los clientes, la meta es crecer y “dejar el legado a mis hijos que ya trabajan en el negocio, porque nos preocupamos mucho de la buena mercadería y me siento satisfecha con lo que he hecho hasta aquí, he luchado harto y trabajado y yo quiero que sigan creciendo”. En el caso de Sustancias y confites BuBy, los sueños, metas y desafío son similares, detalla Alejandra Muñoz.

“En el corto plazo, es lograr una estabilidad de la empresa, que no tenga que depender de un cliente para la materia prima. Me gustaría lograr que nuestros trabajadores logren una estabilidad también”.

A mediano plazo, el objetivo es estabilizar la empresa, “tener una fábrica de helado, para hacer un complemento en la temporada de verano, para no estar dependiendo de época de invierno”.

Actualmente, desde Unimarc ofrecen sus productos en Ñuble, Bío Bío y la Araucanía. “Entrega mos el confite por territorio y llegamos hasta Coyhaique con distribuidores, que nos hacen pedidos y los mandamos por transporte. En el norte, llegamos a Iquique”.

Para el ejecutivo de Unimarc, las metas entre proveedores y el retail coinciden: “Queremos seguir creciendo junto a nuestros proveedores, colaboradores y clientes, generando oportunidades que mejoren la calidad de vida de nuestras comunidades vecinas y que potencien el desarrollo de cada región”, señala José Ahumada.

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