Economía y Negocios

Director del Trabajo Nacional admite que es difícil fiscalizar igualdad salarial entre hombres y mujeres

Mauricio Peñaloza explica que, si bien el Código del Trabajo vela por que ambos ganen lo mismo, hay nomenclaturas que se deben resolver.

Por: Felipe Placencia | 31 de Mayo 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

El Código del Trabajo es claro: “el empleador deberá cumplir con el principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo”.

Sin embargo, hay un pero. ¿Cuál? No se consideran arbitrarias “las diferencias objetivas en las remuneraciones que se funden, entre otras razones, en las capacidades, calificaciones, idoneidad, responsabilidad o productividad”.

Esta salvedad tal vez explique por qué Chile es uno de los cinco países más desiguales en cuanto a salario equitativo.

Al consultarse al respecto tras rendir la cuenta pública en dependencias de la UdeC, el mandamás de la Dirección del Trabajo a nivel nacional, Mauricio Peñaloza, explica que no es tan fácil velar por esta equidad.

Es obligatorio tener un tratamiento igualitario. Eso ya está en la ley. Lo que sucede es que los mecanismos para poder exigir ese cumplimiento son probablemente no del todo eficientes para que uno pueda hacer la investigación y llegar a la conclusión de que se produjo una desigualdad”, lamenta Peñaloza.

“Se debió estudiar hace años”

“El tema de la mujer en el trabajo, es algo que se debió estudiar hace años”, dice en su exposición de la gestión 2017, a los presentes en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UdeC.

– ¿Qué quiere decir con eso director?

– La Dirección del Trabajo tiene normas que regulan la incorporación de la mujer al trabajo y que establece derechos para los empleadores, y para los sindicatos, que buscan dar una protección y una mayor incorporación . Lo que yo señalé va un poco más allá de eso. Si nosotros dejamos que sea el Código del Trabajo el que soluciones todos los temas de mujeres y trabajo le estamos dando una pretensión en que jamás va a ser suficiente. Acá tiene que haber decisiones de cada uno de los actores.

De acuerdo a Peñaloza, todos los actores tienen que apuntar a que más mujeres sean no solo empleadas, también líderes.

“Lo que nos están mostrando hoy en día las estudiantes es que quieren participar en la toma de decisiones y eso significa ser parte de los liderazgos, tanto del sector público como del sector privado, y eso requiere planificaciones y estructuras organizacionales distintas”, opina la autoridad de gobierno.

Y eso tiene que ver con preguntarse qué oportunidad de desarrollo se les da, los incentivos y la inclusión real, precisa.

“Son pocas las mujeres que llegan a ser una gerenta general. Si se compara con los hombres, es muy reducido. Entonces, mientras más mujeres tengamos en los liderazgos vamos a generar una menor distancia salarial”, proyecta Peñaloza.

Gestiones

Antes que estallara el movimiento feminista, durante el año pasado, la Comisión del Trabajo despachó el proyecto que modifica el Código en materia de discriminación e igualdad de remuneraciones de hombres y mujeres.

En ese minuto, la presidenta de la instancia parlamentaria, Carolina Goic, declaraba que “en nuestro país, sobre todo en cargos de mayor responsabilidad, las mujeres ganan -a veces- hasta un 25% o un 30% menos que los hombres, con igual preparación, igual responsabilidad, en el mismo cargo y este proyecto busca ir cerrando esta brecha tan injusta”.

De ahí que el tema en discusión sea de relevancia, especialmente cuando la sociedad exige cambios que para las nuevas generaciones deberían estar zanjadas desde hace un buen tiempo.

Al menos hay voluntades políticas. La propia ministra del a Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá, ha sostenido que hay que ir al origen.
Y , por lo pronto, el proyecto de Reforma Constitucional firmada hace unos días, podría interpretarse como una señal de que las diferencias de sueldos deberían pasar a la historia.

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