Economía y Negocios

Región del Bío Bío ya suma 4.000 viviendas calificadas energéticamente

Supone una mayor inversión, pero los retornos van desde un 50% a un 80% de ahorro en calefacción. Además, se disminuye la generación de GEI.

Por: Javier Ochoa | 17 de Mayo 2018
Fotografía: Ministerio de Energía

Hoy es común ver y analizar la etiqueta que viene adosada a un electrodoméstico para saber de su comportamiento ambiental, ya que indica cuánta energía gasta y mientras más cerca de la A esté, mucho mejor para el bolsillo y el medio ambiente.

Pero no muchos recuerdan que una etiqueta similar está en las viviendas, a partir de un sistema de calificación energética que se aplica a las casas nuevas y que indica cuánto se puede ahorrar en energía.

Gráfico Andrés Oreña.

Esto aun tiene carácter de voluntario, pero se ha transformado en un valor agregado a las nuevas construcciones, que en la Región del Bío Bío ya suman 4.000 unidades.

La certificación tiene dos etapas. La primera es provisoria y se realiza en proyectos de arquitectura que tengan permiso de edificación aprobado por la Municipalidad respectiva. Es válido solamente hasta que el proyecto obtenga la recepción municipal definitiva. Aquí lo que se avalúa es la calidad energética del diseño de la vivienda, o sea, los materiales de los muros exteriores, los techos y todos los elementos en contacto con el exterior. También importa la orientación de las ventanas y otras características arquitectónicas que determinan o influyen en su comportamiento energético.

La segunda etapa es la calificación definitiva de la obra terminada y donde se vuelve a evaluar que todo lo anterior haya sido realizado, más el equipamiento interno de la casa y el tipo de energía que usan para calefacción, iluminación y agua caliente sanitaria. Ésta dura 10 años.
El principal beneficio de este proceso es el ahorro, que parte del 50%, explica el director del Centro de Investigación en Tecnologías de la Construcción de la Universidad del Bío Bío, Ariel Bobadilla.

Es decir, dependiendo de la calificación de la casa, se ahorra en consecuencia. Por ejemplo, una casa certificada con la letra A podría significar un ahorro de un 80% respecto de la casa E, que es el estándar mínimo fijado por ley para las viviendas. Claro que una casa A es cara. De hecho, las casas A y B necesitan de una inversión más alta en su construcción para conseguir ese nivel. Una casa C puede lograr ahorros de hasta un 50% respecto de la estándar. Mientras que la C y la D requieren un aumento de la inversión, pero moderado, sostiene la gerenta comercial de inmobiliaria FG, Isabel Palma.

Crédito preferencial

Como el objetivo del Estado es fomentar las construcciones de este tipo, el Banco Estado instauró un crédito con tasa preferencial con un 12 a un 15% de descuento para las casas que estén certificadas desde la D. El hipotecario Ecovivienda financia hasta el 90% de un máximo de 3.400 UF a 20 años plazo. O sea, da la posibilidad de comprar una mejor casa por menos dinero.

Los beneficios

El seremi de Vivienda y Urbanismo, Emilio Armstrong, explicó que el Minvu lidera esto porque “está convencido de que este tipo de iniciativas, junto con disminuir el consumo energético de las viviendas, permiten mejorar la temperatura al interior y, con ello, el bienestar familiar, disminuyendo la generación de gases de efecto invernadero (GEI) y contribuyendo así a la consolidación de estándares de construcción más sustentables y comprometidos con el medio ambiente”.

La autoridad destacó también que este sistema de calificación energética de la vivienda no sólo involucra un menor gasto energético, sino también tiene un impacto directo en la vida útil y plusvalía del bien inmueble, respecto a otro que no posea estas características.

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