Economía y Negocios

Sonidos, la disquería que ha perdurado desde el año 1982

Por: Javier Ochoa | 31 de Marzo 2018
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Hubo hasta 40 disquerías en Concepción, y hoy se cuentan con los dedos de una mano. Acá la historia de la tienda que está lejos de desaparecer.

Sonidos es una disquería ubicada en la galería Caracol y atendida por David Santander desde 1982. Ofrece literalmente sonidos de todas las corrientes musicales y épocas, ofreciendo formatos CDs, DVDs, Blu-ray y hace cuatro años comenzó a ofrecer vinilos debido a la propia demanda de los clientes, confiesa.

La tienda importa desde Estados Unidos y España a los sellos como Emi, Polygram y Warner que se caracterizan por reeditar álbumes antiguos, generando ediciones de lujo con temas descartados de los mismos, shows grabados en vivo o ediciones aniversario para coleccionistas.

Santander es un verdadero sobreviviente de las antiguas disquerías penquistas, que en Concepción llegaron a ser unas 40 como el mismo recuerda.

Hoy, nombres como Gatto´s, La Casa Chica, Dismar, y luego Blue Records o La Feria del Disco, son sólo recuerdos.

¿Pero cuál ha sido la clave para que Sonidos permanezca hasta hoy?

Reinventarse, confiesa David, estar siempre a la vanguardia y conocer los gustos de una clientela que ya es fiel.

“Siempre he estado atento a las nuevas tendencias, fui uno de los primeros en traer Cd’s a Concepción a inicios de los 90 y he sabido ir leyendo gustos y aficiones” .

Su dedicación se nota. Basta con estar un rato en la tienda, para percatarse del continuo flujo de clientes y amigos.

Vinilo/casete/vinilo

“El gran hito post vinilo en los años 80 fue la aparición de Michael Jackson con su álbum Thriller. Todo el mundo quería tener ese casete, que fue el formato que reinó en gran parte de esa década”.

Santander comenta que la tienda siempre ha estado ubicada en la esquina de la galería Caracol, local 6, aunque en ese entonces la gente consumía otro tipo de música, recuerda, para nada cerca de lo popular.

Se vendían zarzuelas, óperas, operetas y madrigales, lo que hoy ya no tiene demanda, explica. También impulsó mucho el casete el rock latino (año 1986) y la banda sonora de telenovelas como Bellas y Audaces, recuerda.

“Yo nunca vendí tropical y creo que el fenómeno sound y su posterior caída, liquidó muchas disquerías en Concepción, porque los sellos ofrecían un buen pack de compra, pero esto resultó en que todos tenían lo mismo y duró lo que duró no más, al igual que el fenómeno breakdance. La propia Feria del Disco, si bien tenía un carácter popular, no entregaba nada distinto. En mi caso, siempre me esmeré en tener algo nuevo y abordando fuerte el rock y sus variantes, que es lo que más se vende hasta hoy”.

Sobre el vinilo, su muerte natural y resurrección, Santander recuerda que a mediados de los 80 el vinilo llega a su fin, porque eran discos importados que se fueron haciendo cada vez más caros por el tema del dólar, aunque la gente no compraba por este factor, sino porque simplemente no llegaban, así como tampoco repuestos de cápsulas y agujas.

Efectivamente, los formatos de música han variado durante los últimos años, siendo cada uno representativo de una época, sostiene.

Con la llegada de Internet y la masificación del formato digital, se pensaba que la producción de música en formato físico terminaría. Pero, se ha demostrado que existen quienes prefieren el romanticismo de una tornamesa, o lo impecable de un sonido de disco compacto sonando en un equipo y buenas cajas parlantes.

Santander cuenta que hoy es el rock el género más pedido y que sus clientes son principalmente personas acostumbradas a escuchar vinilos.

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