Economía y Negocios

Ricardo Ffrench-Davis entrega su visión sobre la economía chilena

Por: Luz María Astorga | 11 de Marzo 2018
Fotografía: Cedida

Para que las vacas gordas se mantengan gordas y el PIB no siga cabeza gacha los sube-baja de los ciclos económicos, hay que botar anteojeras. Y no pecar de voluntarismo ni de optimismo. Una economía sostenible está al alcance de la mano, la han conseguido varios: EE.UU., Canadá, la UE, Japón, Corea, Malasia, entre otros. ¿Por qué Chile sigue tropezando? De eso habla Ffrench-Davis quien, después de décadas de investigación, academia y análisis, sabe bien dónde están las piedras.

– ¿Es verdad que fuiste postergado porque eras más pasado para la punta, más progre en ese contexto de hacer todo “en la medida de lo posible”? -, le preguntó hace un tiempo Fernando Paulsen en Tolerancia Cero, refiriéndose a los años 90, recién recuperada la democracia.

-Algo de eso hubo- contestó escueto Ricardo Ffrench-Davis (81), el economista que casi-casi presidió el Banco Central -BC- (aunque finalmente el puesto fue para Roberto Zahler, a quien califica como un gran presidente), y que muchas veces pudo ser ministro o “tener más influencia”, como admite él mismo, consciente de que ha tenido “ideas acertadas”. Pero, agregó entonces, nunca “he sido de aquellos que calculan `cómo voy en la parada´”.

DC desde siempre, formó parte del equipo fundador de Cieplán, el centro de pensamiento de centroizquierda que marcó pauta en los 80, aunque mucho antes, desde los 70, venía mirando la economía chilena y anticipando riesgos. Está en su ADN.

De larga trayectoria, años en el BC, décadas en la academia, expositor aquí y afuera, sigue viajando seguido para exponer en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, entre otros.

Por allá y por acá, Ffrench-Davis nada contracorriente. Muchas, muchas veces lo que dice no es lo que buena parte de su audiencia quiere escuchar y lo que anticipa no está en la retina de tantos otros. Ha sido una constante.  En junio de 1994 viajó a Nueva York y Washington con la economista Stephany Griffith-Jones, hoy profesora de Columbia y Sussex, para presentar las conclusiones de una investigación sobre flujos financieros y desequilibrios económicos, preludio de recesiones en A. Latina. “Advertimos `la crisis se viene´, pero un destacado asistente afirmó que el problema de México (luego sería conocido como el Tequilazo) era un asunto pequeñito, que lo procesaría el mercado. Iglesias, presidente del Banco Interamericano del Desarrollo, BID, dijo `me inquietó lo que dicen, le vamos a poner atención´. Hubo un solo ejecutivo de banco comercial que nos dio la razón”. Seis meses después reventó la economía azteca por la falta de reservas internacionales, hubo gran devaluación y repercusión mundial.

Ffrench-Davis sabe que pocos escuchan. Pero también, que existen señales claras para interpretar lo que viene. Cita al estadounidense Paul Krugman -Premio Nobel de Economía 2008 y crítico del monetarismo- quien dice `demasiados economistas no ven los problemas que están avanzando, cuando estamos aproximándonos al precipicio´. No lo ven porque en los auges la Bolsa va al alza, los precios de los bonos son altos, suben los arriendos de las propiedades y están todas ocupadas, se construye y se vende.  Sí… pero con desequilibrios macro, hogares endeudados en exceso esperando que los salarios sigan creciendo….

Agrega:

“Y resulta que lo que da sostenibilidad a la economía no es eso, sino las inversiones y transformaciones productivas. Los ciclos tienen partes altas y bajas. Cuando estamos en lo bajo, los economistas e inversionistas se ponen negativos. Cuando estamos arriba se olvidan de los problemas. No entienden ni ven los desequilibrios que se gestan y que nos llevarán a otra nueva recesión”.

 Ni voluntarismo ni mucho optimismo

Y aunque la economía no resulte fácil ni entretenido de leer para muchos, vale el empeño. Después de cuatro años flacos (con un PIB promedio de 1.8%), a partir de hoy tenemos un nuevo Gobierno decidido a empujar la economía, y una recuperación que en enero ya marcó un Imacec de 3.9% y que, según Ffrench-Davis, será todavía más alto en febrero, con un impulso creciente que viene desde meses antes de las dos vueltas presidenciales.

-En la campaña, el Gobierno habló de crecer 3.5%, sin mencionar transformaciones productivas.

-Sí, se llega a esa cifra simplemente por reactivación, en una economía que tiene amplio espacio entre el nivel del PIB efectivo actual y la capacidad instalada (PIB potencial). El problema reiterado es caer en la visión cortoplacista de confundir recuperación con creación de nueva capacidad. Esa confusión, reiterada, lleva a no hacer las tareas necesarias para corregir lo que luego llevará, otra vez, a un ajuste recesivo. Sucedió en el primer Gobierno de Piñera: los tres primeros años fueron de crecimiento elevado del PIB efectivo con gran re-utilización de lo subutilizado por la crisis global de 2009; en 2013 estábamos de vuelta a la desaceleración.

En este punto de partida, la idea de Ffrench-Davis es poner sobre la mesa los ingredientes necesarios e identificar los riesgos para que las vacas gordas sigan gordas y no repetir historias recesivas.

Afirma que tres factores detrás de la recesión que empezó en 2013 están revirtiéndose desde 2017: precio del cobre, ciclo de la inversión minera y los mercados internacionales. Y, tal como sucedió en la recuperación de 2004 y de 2010, la capacidad productiva subutilizada estos años está lista para poder operar de nuevo. Pero, advierte, se puede agotar como pasó hace cinco años, cuando pensaron que era “sostenible”. Por tanto, no se diseñaron políticas para impulsar a las Pymes y se ignoró el daño que el dólar barato provoca a las exportaciones no tradicionales y a las Pymes, que sufren la competencia de importaciones.

Agrega:

-Lo clave para el futuro será no repetir los errores de voluntarismo y exceso de optimismo, sin hacer las tareas difíciles para un crecimiento sostenido con inclusión.

En este contexto, el próximo jueves 22, en la Facultad de Economía de la U. de Chile, lanza una versión actualizada y ampliada del libro “Reformas Económicas en Chile, 1973-2017: neoliberalismo, crecimiento con equidad e inclusión”, Editorial Taurus. Son 600 páginas que hablan de aciertos-errores de los últimos 50 años y busca abrir caminos para “recobrar el dinamismo de los 90, impulsar la transformación productiva y así corregir la extrema desigualdad”.

Ffrench-Davis quiere ayudar a construir futuro.

¿Qué se nos viene?

– El Gobierno plantea mayor crecimiento, baja de impuestos, recorte de gasto público en servicios, no agregar enfermedades al listado Auge este 2018…  Piñera necesita recortar US$7 mil millones, la mitad de lo que cuesta su programa. Días atrás, el secretario general de la OCDE de visita en Chile dijo que este año aquí debe aumentar el gasto público para un desarrollo sostenible. ¿Qué riesgos enfrentamos?

– La rebaja de impuestos es uno, en agudo contraste con la OCDE que recomienda: ¡subirlos! Se podrá simplificar la reforma en marcha, pero no bajar dos puntos que harán falta. Mucha gente no se da cuenta que le van a bajar servicios públicos de los que son usuarios. Otro riesgo: el dólar en menos de $600, porque cada vez que lo dejas bajo sufre el trabajo de empresarios y operarios. Y un tercero: que disminuyan las regulaciones a las AFP y liberen más la inversión en el extranjero. Parte de los ahorros de las administradoras debieran invertirse en Chile, para financiar el desarrollo productivo. Que vayan a concesiones y se traspase gradualmente al sistema crediticio para que se preste a Pymes a largo plazo, con tasas razonables, no al 20% o más de ahora, que son abusivas.

– Pero las AFP en ese caso ¿no obtendrían rentabilidades menores?

– Si hacemos bien el desarrollo productivo, la tasa de rentabilidad de las Pymes resulta evidentemente mayor que la rentabilidad de los fondos de las AFP.

– Por algo la idea no ha prendido. 

– Dicen que la plata se va a perder… Entonces, ¿no creen que este país puede crecer y con inclusión productiva de las Pymes y nuevos emprendedores con buenas ideas y sin patrimonio, como ha sido en el crecimiento incluyente del actual mundo desarrollado? Sí se puede, si invertimos US$6 mil a US$8 mil millones más cada año. ¿Y cuánto tenemos afuera? US$70 mil millones. Estos deben ser procesos graduales, regulados. Tenemos que hacer una reforma al mercado de capitales para financiar el desarrollo productivo sostenido.

– Usted y otros economistas lo proponen hace años. Se lo dijeron a Bachelet en sus dos Gobiernos. Y nada…

– Lo ven como populismo. Eso es no entender la economía. No entender cómo hicieron Estados Unidos, Canadá, la UE, Japón, Corea, Malasia, que consiguieron desarrollos sostenidos, con mercados de capitales mucho más pro inversión. El nuestro es pro consumo.

Agrega:

-Como sostengo en el libro, para retomar un crecimiento vigoroso se necesitan políticas que apoyen la inversión y productividad de las Pymes. Uno de los ingredientes ahí es la reforma al mercado de capitales. Otro, continuar, no frenar, los avances de Corfo en coordinación público-privada para que grandes exportadores arrastren a muchos proveedores de bienes y servicios Pymes (“clústeres”). El mercado debe tornarse incluyente, con una eficaz acción del Estado.

La mala noticia

– La política cambiaria, el dólar subiendo o bajando libre, es una de sus preocupaciones centrales.

– Sí, y escucho en los medios: “Buena noticia para los consumidores, el dólar volvió a bajar”… Es pésima noticia. Puro cortoplacismo. Pan para hoy. El consumidor no tiene capacidad de consumo independiente de su sueldo o sus utilidades como productores. ¿Y qué hace un dólar barato? Favorece a los productores del resto del mundo; acá daña a empresarios, Pymes y operarios nacionales.

– Durante los mandatos de Aylwin y Frei, incluyendo años pos Tequilazo, el Central y Hacienda aplicaron políticas contracíclicas y manejaron el precio del dólar dentro de ciertos rangos. Si miramos el crecimiento promedio entonces, sobre 7%, diríamos que funcionó. Hoy, manejar el precio, mediante compra y venta, según la circunstancia, no va con la tendencia. ¿Cuáles son los riesgos?

– Hacerlo mal, como sucedió con Cristina Fernández en Argentina y varios otros casos. Pero no pasó aquí. Hay que tener en cuenta que los mercados financieros son over night, piensan en la noche siguiente, no en las 500 noches que vienen.  Y después de dos o tres años se dan cuenta de que se pasaron de largo y que estás con un dólar a bajo precio, con cuenta de capitales abierta (sin encaje), Entonces los inversionistas financieros se llevan la plata y viene la recesión. Los economistas “modelistas” se olvidan de eso.

– Hoy, en los comienzos de la reactivación, con Gobierno nuevo, ¿cómo saber que avanzamos hacia un crecimiento sostenible?

– Si la inversión de pequeños y medianos empresarios crece más rápido que la de los grandes, vas bien. El crecimiento real no se logra con el 10% de las personas más ricas. Eso no es sostenible política ni económicamente. Si tienes mil empresas que son muy productivas y 800 mil que no, el PIB no crecerá sostenidamente… Es un punto importante. Pero existen muchos buenos economistas a quienes les cargan las Pymes, por considerarlas improductivas y que pagan pocos impuestos. El desarrollo incluyente, como lo exponemos en el libro, comprende crecimiento de los grandes y más acelerado de las Pymes y muchos nuevos emprendedores.

 ERROR MORTAL

Por él, sólo hablara de eco, macro, ventajas de las políticas contracíclicas y fallas de la política cambiaria, entre otros temas. Como DC histórico, no duda en reafirmar que el de Michelle Bachelet es “su” Gobierno -a diferencia de otros correligionarios-, lo que no impide que identifique fallas (algunas de ellas expuestas en el capítulo 11 del libro).

– ¿Cuál fue el principal error económico?

– Concentrar su energía y pensamiento en las reformas estructurales, que son importantes. El Gobierno descuidó la coyuntura, no tomó nota de las cosas que venían. Teníamos un dólar barato, las exportaciones estancadas por 5 o 6 años, no percibieron la desaceleración en marcha. No prestaron atención Piñera ni Bachelet.

Además, el Gobierno no tuvo la capacidad de transmitir los efectos de sus políticas. En impuestos, por ejemplo, la reforma la pagó el 10% más rico, pero tenemos dos tercios de la gente declarando que no le gusta… La incapacidad para comunicar los efectos de las reformas fue notable, aparte de errores en el proceso de presentación y discusión de reformas. Lo tributario se aborda en el libro.

¿DIVIDIR CODELCO?

“¡Pésimo!”, contesta enfático el economista, ante el anuncio del ministro entrante. Y añade:

“Entiendo lo de dividir a los muy grandes cuando se transforman en una fuerza monopólica privada. Hay entidades públicas que tienen que ser monopólicas, pero Codelco ni siquiera es monopolio… ¡es un tercio del mercado! No lo dividamos y hagamos esfuerzos para recuperar participación. Chile debe fortalecer la capitalización de Codelco”.

DE AQUÍ A FIN DE AÑO

– ¿Qué Chile ve a diciembre?

– Uno con la economía bastante recuperada, con un crecimiento entre 4% y 5%, como dije hace unos trimestres. Con una mejora parcial de la inversión porque se necesita tiempo para preparar los proyectos. Y con recuperación de empleo con mayor calidad porque está hoy deteriorado y acostumbra mejorar en las recuperaciones. Pero, con dólar bajo $600, importaciones creciendo mucho más rápido que las exportaciones, mayor endeudamiento de consumidores, repitiendo un ciclo de desequilibrios macroeconómicos que luego hay que corregir, tal como en 1999, 2009, 2013, y qué decir sobre los brutales errores que llevaron a 1982.

Etiquetas