Lateral vuelve del retiro, con 38 años, y a su casa. Naval recibe a un referente de aquellas últimas grandes campañas y él solo quiere demostrar que tiene mucho por aportar al club.
Tiene un ascenso, el ancla tatuada en su cuerpo y 38 años. En el orden que usted quiera. El lateral o volante Boris Sandoval regresa al fútbol y el hincha lo celebra. Es un referente y, aunque no juega oficialmente desde 2019, físicamente luce impecable.
El también ex Wanderers y Cobreloa comentó que “todos los años veía si salía algo, no era del gusto del profe Pérez y ahora se me dio. Igual tenían que verme porque todos se imaginan que ahora uno está obeso, como pasa a veces después del retiro, pero en un par de días me dijeron que sí. También había que definir los cupos”.
Sandoval precisó que “siempre me preparé, pero no tanto esperando una oportunidad porque ya no tenía mucha esperanza. Me llamaron de afuera y era por la mitad de plata que uno ganaba y ya no puedo hacerlo por los colegios de los niños y cosas familiares”.
Además, cuenta que “tengo una academia de fútbol y me gusta dar el ejemplo. No puedo decirles que hagamos este ejercicio, que le pongamos y el profe andar con la mansa guata. Jugaba por la academia y ni siquiera por barrio, aunque me ofrecían plata”.
Se le nota feliz y enfocado. Expresó que “Naval era la opción, no había otra. Acá subimos el 2008, el 2017 estuvimos cerca en la liguilla aunque tuve que irme antes a Huachipato, y en Segunda igual peleamos arriba, aunque no podíamos subir por los problemas económicos. No nos pagaban”.
De esos gloriosos días en el puerto, asegura que “el 2008 es un bonito recuerdo, hermoso, pero no puedo vivir de eso. Fue un año de adversidades y un grupo muy unido, con cosas que se dieron casi inexplicables, pero ahora es otra historia. Hay buena cancha, materiales y eso permite súper buenos trabajos. También había buen trabajo el 2008, pero con menos cosas”.
La gente se ilusiona con su llegada y Boris señala que “en mi celu traté de responder a todos y agradecer sus cariños, pero le dije de inmediato al grupo que la presentación ya fue y ahora hay que trabajar con todo. Hay que demostrar”.
También acotó que “hicimos fútbol con la proyección de la UdeC, del otro lado cabros de 17 o 18 años y no sentí diferencia física. Eso me deja satisfecho”.
Y también hay una arista familiar. “Tengo 5 hijos y los 2 más chicos no me han visto jugar. Los otros estaban medio aburridos del estadio, los cambios de colegio y, más antes, cuando hicieron los torneos de mayo a mayo. Soy malo para guardar fotos o medallas. El otro día pillaron un álbum y decían “mi papá, mi papá”. Esa parte linda va a volver. Bautista, el más chiquitito, es pelotero, tiene camisetas de todos los equipos y me verá jugar”.
¿Qué tan difícil fue estar fuera? El lateral zurdo sostuvo que “es complicado cuando aún te queda, aunque uno nunca deja de ser futbolista. Me preguntaban si tomo esto como una revancha y no. No es una revancha, es una oportunidad maravillosa”.
Añade que “Naval ya con el nombre marca diferencia, con El Morro lleno partes ganando. Le digo a los más jóvenes que este club es llamativo, puedes dar un salto y el objetivo es ascender. Da lo mismo ser campeón, pero quiero subir. Si no, económicamente es un año perdido y acá no sobra la plata”.
Por último, indicó que “más de alguno dirá “qué hace este viejo de 38 años ahí leseando”, pero nunca tuve lesiones graves ni dolores al levantarme en la mañana. Me siento bien y siento que todavía puedo aportar algo más a Naval”.