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Marcelo Espinoza, un talento en portería que brilló en el Salesiano

El mejor deportista 2018 de su colegio viene de Penco, terminó el Cuarto Medio y es fanático del alemán Manuel Neuer. Cree que los porteros tienen una personalidad única ante la vida y, por eso, aprende y disfruta de su juventud mirando desde allá atrás, sin perderse nada.

Por: Paulo Inostroza | 11 de Marzo 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

No es muy alto. Tiene más pinta de volante o puntero bien encarador. Pero cuando habla se nota que es distinto, que no se achica ante nada y que tiene esa personalidad que tanto necesita un buen portero. Marcelo Espinoza tiene 18 años, acaba de salir del Cuarto A y fue elegido como el Mejor Deportista del Colegio Salesiano a nivel Adicpa. No se lo esperaba y recibe el premio con una sonrisa. Se le nota orgulloso, en una disciplina donde partió tarde, pero se puso al día.

“En mi familia el más fanático del fútbol era un primo, pero yo nunca estuve tan metido. No me interesaba tanto. Creo que en Primero Medio, recién empecé a jugar harto, muy seguido. Antes me gustaba muchísimo el vóleibol, quizás siempre me ha gustado jugar más con las manos que con los pies. Bueno, tal vez por eso veía el fútbol como algo más lejano. No sé qué me dio por cambiar de deporte, pero me terminé enamorando del fútbol y ahora no hay cómo sacarme de la cancha”, aseguró.

Y por empezar un poco más tarde que el resto, no fue nada fácil hacerse un lugar entre tantos alumnos. Marcelo cuenta que “iba a entrenar por el liceo, pero ya los equipos y selecciones estaban hechos hace rato y siempre tenían arquero. En un campeonato me dijeron anda a jugar, anduve bien y no me sacaron más. Fui mejorando y estoy súper orgulloso de ver eso, cómo uno va creciendo. Para ser arquero hay que trabajar mucho. No es solo reflejos o habilidad, hay que trabajar también la personalidad, darle seguridad a tus compañeros, ordenarlos, tener buena visión de lo que pasa. Para mí, es el puesto más difícil del fútbol”.

Neuer y cuadernos

Al ser consultado por sus jugadores favoritos bajos los tres palos, no duda ni un segundo en afirmar que “me gusta mucho el alemán Manuel Neuer, porque lo encuentro completo. Lo tiene todo. También veo harto a De Gea. Más que mirar sus movimientos, siempre me ha asombrado su personalidad. Son tipos jugados y cuando uno los ve parece que no le tuvieran miedo a nada. Que se paran contra todo y ahí están. Eso siempre me ha llamado la atención y uno trata de sacar cosas de ellos”.

Entre tantos alumnos del colegio, había muchos candidatos para consagrarse como el mejor de 2018 a nivel Adicpa. Sus profesores quisieron que fuera sorpresa y la idea resultó, porque el asombro le duró varias horas. “Cuando llegué a la premiación no sabía de qué se trataba ni que yo era el mejor. Pensé que me llamaban por un algún campeonato, que venía representando al equipo. Llegué ese día al liceo y justo antes de venir a la gala me informaron que era una premiación individual. Es primera vez que me premian en algo así y es una felicidad grande. Fue el cierre de un año muy bueno”.

¿Y cómo fue la campaña del equipo durante la última temporada? Marcelo analizó que “perdimos un solo partido en todo el año. Teníamos buenos jugadores, pero creo que la gran fortaleza del equipo es la unión. Aunque, bueno, siempre hay alguno que se pone mañoso por alguna jugada o un resultado, pero ahí se ven los buenos grupos y el nuestro lo era”

También destaca que “mi profesor siempre fue Carlos Vega, desde Primero Medio. Él fue importantísimo para que yo me incorporara al fútbol y siguiera en esto, mejorando siempre. Me gustaría entrar a un equipo profesional, perfeccionarme. Fui una vez a una prueba de jugadores de la UdeC, pero no necesitaban arquero. Estaban listos con eso, así que me devolví rápido. También intenté en Huachipato, pero hace mucho. Era más niño y no me lo tomé tan en serio”.

La localía de Salesiano es mítica. Una cancha con mucha historia, donde nadie queda indiferente. “La Virgen del Patio es una cancha especial. Ahí van todos los compañeros a mirarte, las familias. Es el lugar del recreo. Me encanta, me siento cómodo ahí”.

En un año donde le tocó dar la PSU, advierte que “fue más duro que otros y el fútbol fue mi relajo. Igual a veces me preguntaba si estaba bien lo que hacía, si estaba dándole mucho al fútbol o tenía que darle más al estudio”.

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