Cultura y Espectáculos

La casita del terror: El conjuro 2

La secuela del éxito de 2013, El conjuro, no es una película que revigorice el género del terror, pero es un entretenimiento muy efectivo.

Por: Diario Concepción | 10 de Julio 2016
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La secuela del éxito de 2013, El conjuro, no es una película que revigorice el género del terror, pero es un entretenimiento muy efectivo.

Esteban Andaur
Contacto@diarioconcepcion.cl

El conjuro (2013) era una efectiva película de miedo, con una atmósfera lóbrega y fantasmagórica, muy de la vieja escuela del terror americano, y personajes entrañables y bien desarrollados. Como todo buen filme de terror, no sólo nos asustaba, sino que nos hacía preocuparnos por los personajes, sufrir con ellos.

Ahora bien, profunda no era, y tampoco la segunda parte. El conjuro 2 (2016) no es una película muy especial, a decir verdad. No revigoriza el género del terror con nuevas ideas o estéticas. Pero es un entretenimiento decente, gracias a actuaciones sólidas de parte de Patrick Wilson y Vera Farmiga como los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren, respectivamente; y a una atmósfera derivativa de clásicos del terror de los 70, pero que es envolvente y capaz de encontrar una belleza particular en las sombras.

Esta secuela comienza con una referencia al caso real en el que se basó la película Terror en Amityville (1979), un ejercicio mediocre en el género del terror y que originó un remake aún peor en 2005. Al comienzo, Ed y Lorraine se encuentran en la infame casa de Amityville. Lorraine intenta contactarse con el o los espíritus en control de la casa, y lo que consigue es una premonición horrorosa de su marido, al mismo tiempo que ve una figura blasfema que la atormentará por el resto del metraje. Esta escena, como la inicial de El exorcista (1973), nos presenta a los personajes que liberarán a una familia de un hostigamiento diabólico, en su contexto individual, para luego pasar al relato principal con la familia en cuestión (que no es la de Amityville, sino una de Londres en 1977).

James Wan, el director detrás de ambos <>, es un cineasta comprometido con el género al que le ha insuflado nueva vida en las últimas dos décadas. Y aunque El conjuro 2 pueda no tener la misma resonancia psicológica que su antecesora, debo decir que me gustó más. Me fue imposible no admirar su manufactura. Su atmósfera es afín con la del primer filme y, no obstante, es más cercana a la de El exorcista, en planos, paleta de colores y escenografía. Ah, y en las manifestaciones demoníacas en la casa y de una niña poseída que hace sufrir a su madre. Ah, y en el desarrollo de la trama. Bienvenidos a <>.

Eso sí, no puedo acusar a Wan de copiar. El conjuro 2 funcionó tan bien para mí que no puedo castigarla y tampoco debería. El terror americano de los 70 se filtra en cada plano, y el título más emblemático de este período es El exorcista. ¿Qué película de terror no ha sido influenciada por ésa? Sería injusto descartar un filme hecho según las huellas de un clásico, en especial cuando funciona en sus propios términos. Y tomando en cuenta que el cine americano no ha vivido una época más paradigmática que los 70, en general, es natural que se filtren influencias palmarias en el, y Wan ama esas cintas. Él no es un mal cineasta; al contrario, creo que esto demuestra lo buen narrador que es, al estudiar el trabajo del pasado y en cómo lo aplica al propio.

Esto es terror. Además, me enterneció cómo se trata la relación de los Warren, quienes no se mostraron tan dulces el uno con el otro en la primera parte.

Hubo sólo dos cosas que no me gustaron mucho. El anacronismo de poner <> de The Clash en el ‘77 (el tema y el álbum homónimo se editaron en 1979). Y ese final a modo de consuelo, donde se reúnen todos sonriendo y en paz. Sin embargo, entiendo que estas películas terminen en una nota consoladora, para así alentar al público a que vea las próximas entregas, y un final triste no ayudaría al negocio.

Imagino que tal vez el mejor espacio para los casos de los Warren, dada su naturaleza episódica (cada filme implica la solución de un caso paranormal), sea la TV. No sería extraño intentar algo ahí, en la pantalla chica. Y si bien no creo que llegue a suceder, cualquiera sean los escalofríos que Wan esté preparando (y qué si soy masoquista), los quiero pronto.

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